«Era una mujer totalmente enamorada de Jesús»

El padre Brian Kolodiejchuk, postulador del proceso de beatificación de la Madre Teresa y cofundador de la rama sacerdotal de los misioneros de la caridad, comenta en esta entrevista algunos de los aspectos más sobresalientes de la figura de la Madre, surgidos de una ingente investigación recogida en ochenta volúmenes

Jesús Colina. Roma

El padre Brian Kolodiejchuk, postulador del proceso de beatificación de la Madre Teresa y cofundador de la rama sacerdotal de los misioneros de la caridad, comenta en esta entrevista algunos de los aspectos más sobresalientes de la figura de la Madre, surgidos de una ingente investigación recogida en ochenta volúmenes

La Madre Teresa impresionó al mundo por su entrega a los más pobres de entre los pobres. ¿Cómo fue posible para una frágil mujer adentrarse sin miedo en las calles de Calcuta, y de todo el mundo, para curar las llagas de leprosos o acariciar a los parias de las sociedades modernas?

La clave de su vida está precisamente en el hecho de que era una mujer totalmente enamorada de Jesús. Hemos encontrado escritos de su juventud en los que confesaba que Jesús fue su primer amor. Hablaba como una muchacha enamorada.

Para ella, su entrega a los más necesitados, a los más pobres entre los pobres, era la respuesta a una llamada. Incluso en los momentos de oscuridad, estaba convencida de que se trataba de una auténtica llamada de Jesús. Se sentía como un lapicero de Dios, su instrumento.

Toda beatificación es un mensaje para el mundo. ¿Cuál es el mensaje que lanza la Iglesia al anunciar la beatificación de la Madre Teresa?

Su mensaje central es el amor a Dios, no sólo al prójimo. En los momentos en que recibió la llamada a fundar la Congregación de las misioneras de la caridad, sintió una dura prueba interior; fue una experiencia espiritual en la que no sentía consolación. También en estos momentos de prueba fue el amor quien le llevó a responder a su misión.

Su vida está llena de ejemplos de amor a los demás, no sólo a los pobres, sino también a todas las personas con quienes se encontraba.

En realidad, la Madre Teresa nos deja el mensaje de hacer las cosas ordinarias con un amor extraordinario. Cuando se dirigía a las personas con quienes se encontraba, decía que esta actitud no debe vivirse sólo con los pobres: hay que comenzar amando a los miembros de la familia, que tienen necesidad de una palabra de aliento; hay que empezar ayudando al vecino que quizá necesita escribir una carta a alguien; hay que comenzar ofreciendo una sonrisa al necesitado.

Ahora bien, hemos podido comprobar cómo la fe es también una de sus virtudes características, pues de otro modo no se puede amar así, desde la mañana hasta la noche, durmiendo tres o cuatro horas en la noche, entregándose cada uno de los días de su vida a los más necesitados.

¿Cuál ha sido el desafío más grande del proceso de beatificación?

Ha habido dos tareas particularmente difíciles: la primera, recoger o buscar todas las informaciones disponibles, pues se trataba de recolectar material, testimonios, hechos procedentes de personas de todo el mundo. En el proceso, han testimoniado sobre su vida, virtud y fama de santidad 113 personas. Ahora bien, otros centenares de personas, al no poder desplazarse, han enviado su testimonio. El segundo desafío ha consistido en escribir la Positio, el documento en el que se recogen todos estos testimonios, hechos, documentos, para fundamentar la postulación de su causa de beatificación. Al haber tanto material, no era nada fácil.

¿Han descubierto aspectos escondidos hasta ahora de la Madre Teresa, al realizar esta enorme investigación?

Hemos podido comprender que su sencillez escondía en realidad una profundidad que muy pocos habían comprendido y ni siquiera imaginado. Ya antes de los 36 años, cuando comenzó la obra de las misioneras de la caridad, en sus escritos demuestra una madurez espiritual sorprendente. Sabíamos que una persona con esta fama de santidad y la extraordinaria atracción que ejercía debía tener algo. Pero, ¿qué era? Éste era su secreto: su profundidad, su vida espiritual, su amor, incluso en las pruebas, quedan ahora al descubierto.

Algunos periódicos o agencias de noticias han querido negar el carácter milagroso de la curación que ha abierto las puertas del proceso de beatificación a la Madre Teresa de Calcuta. ¿Cuál es la verdadera historia?

Se trata del caso de una mujer india, Monika Besra, que experimentó la curación en septiembre de 1998. Por un lado, padecía meningitis tuberculosa. Por otro, tenía una voluminosa tumefacción cística endoabdominal originada en el ovario derecho. Sin ninguna explicación médica, como después comprobó la comisión científica que analizó el caso, esta voluminosa tumefacción desapareció. La meningitis tuberculosa pudo haberse curado, como han dicho algunos periódicos, por efecto de las medicinas. Pero éste no fue el milagro: el milagro fue la repentina e inexplicable curación de ese tumor en el vientre que daba la impresión de que la mujer estaba embarazada de seis meses.

J.C.