«En cualquier momento me desahucian. Pero viendo a mi niña, lo tengo todo»

«Tengo una orden de desahucio pendiente, y estoy esperando que de un momento a otro vengan a sacarnos de casa. No tengo nada, pero viendo a mi niña cada día, lo tengo todo». Esta tarde, Yudi dará testimonio durante la Vigilia por la Vida que se celebrará en la colegiata de San Isidro

María Martínez López

«Tengo una orden de desahucio pendiente, y estoy esperando que de un momento a otro vengan a sacarnos de casa. No tengo nada, pero viendo a mi niña cada día, lo tengo todo». Esta tarde, Yudi dará testimonio durante la Vigilia por la Vida que se celebrará en la colegiata de San Isidro

Yudi Batista tiene 30 años, y una hija a punto de cumplir los 14 años. El año pasado por estas fechas, se preocupó al ver que no le venía el periodo. «Durante seis años, mi pareja y yo habíamos estado buscando tener otro niño, incluso yendo a médicos y con pastillas para arriba y para abajo. Pero no se daba». La bomba cayó cuando habían dejado de intentarlo, porque «a mí, que estaba en paro, se me había acabado la prestación, y a mi pareja la habían despedido del trabajo. Ya no podíamos hacer frente al piso donde estábamos de alquiler».

La prueba de embarazo positiva «me descolocó totalmente». Su situación económica había hecho mella en la relación, y «él me decía que yo decidía pero que, si él fuera yo, abortaría. Cuando estaba de tres meses, me abandonó». Sí tuvo el apoyo de su madre «desde el primer minuto», pero no bastaba para sacar adelante a una chica y un bebé en camino sin ningún tipo de ingresos.

«¿Dónde iba sin nada, sin trabajo y con una hija? Si no hubiese encontrado ayuda, habría abortado». Afortunadamente, no fue así. «Fui a la parroquia de San Miguel, en Fuencarral, y estuve hablando con el sacerdote que lleva Cáritas. Él me dio unas cuantas opciones de asociaciones donde me podían ayudar, y fue a la primera, Fructus ventris tui», que está integrada en la asociación pública de fieles Spei Mater.

«Hablé con la directora, y le dije que veía que tenía la obligación de abortar porque no podía echar mano de nada. Ella estuvo hablando conmigo, me habló de Dios, y ahí empecé a ver un poco de luz, aunque no viera todo el camino claro». Esta asociación le ha ayudado con todo lo que ha necesitado para el bebé. «No me pueden dar todo lo que ellos o yo querríamos, pero siempre que les he llamado han estado ahí».

«De todo se sale»

La pequeña Aitana nació hace tres meses. No se puede decir que haya venido con un pan debajo del brazo. «Tengo una orden de desahucio pendiente de ejecución. Iban a ejecutarla en noviembre pasado, pero se canceló porque no tenía asignado abogado de oficio. A día de hoy, estoy esperando que de un momento a otro vengan a sacarnos de casa». Sin embargo, no se arrepiente de haber seguido adelante: «Sigo sin tener nada, pero viendo a Aitana cada día, lo tengo todo. Yo no soy mucho de estar en las iglesias, pero sí creo y, cuando veo a mi niña cada mañana, siento que Dios está conmigo. Si no estuviera, a lo mejor mi niña hoy no existiría».

Por eso, no duda en lanzar este mensaje a cualquier mujer que pueda estar en una situación como la suya: «Que tenga a su niño, que tire para adelante, porque de todo se sale. Y si tiene que comer pan seco, se come pan seco, pero tienes a tu hijo».

Este miércoles por la tarde, Yudi compartirá su testimonio durante la Vigilia que, en el marco de la Semana por la Vida, organizan de forma conjunta Spei Mater y la Delegación de Familia y Vida de la archidiócesis de Madrid. Será su obispo, monseñor Carlos Osoro, el que presidirá la celebración, a partir de las 20 horas en la colegiata de San Isidro. El acto consistirá en la celebración de la Eucaristía en la solemnidad de la Anunciación, a la que seguirá la Vigilia. Durante la misma, también darán testimonio una familia numerosa, una abuela, y los padres de un niño con discapacidad.

María Martínez López