Empanada con atún

Cristina Sánchez Aguilar
La comunidad celebra la fiesta de su fundadora, santa Clara. Foto: Clarisas del Convento del Corpus Christi

María Obdulia, María de la Unidad y dos religiosas más, una de 97 y la otra de 98 años, hicieron las maletas en otoño para abandonar definitivamente el convento salmantino de Santa Clara. La mayor parte de sus 21 celdas estaban ya vacías y solo las dos religiosas se encargaban de todas las tareas: la apertura del museo, la limpieza, la comida… y la principal tarea, la que llevan haciendo más de 50 años: sagradas formas. «Pese a las dificultades por el cierre de este convento, no hemos querido dejar de hacerlo nunca, y seguiremos con las formas en nuestro nuevo destino», aseguraba la abadesa, María Obdulia, antes de cerrar las puertas de su hogar.

Dicho y hecho. Al convento de clarisas del Corpus Christi, también en Salamanca, llegaron cuatro monjas y una ya moderna máquina, que hace las formas de manera automatizada –las máquinas antiguas están en el museo–. «Lo único que hacemos de forma manual es la masa, recogerlas una vez que estén terminadas» y bajarlas a un revenidor, para que las formas se humedezcan, porque salen tan crujientes que se rompen.

Sor Purificación, la abadesa del nuevo convento, acogió con alegría la labor que traían las hermanas. «Siempre hemos trabajado en la confección de abrigos, hacíamos bordados a mano… y últimamente hemos trabajado en lencería femenina y ropa para señoras». Además, las clarisas de Salamanca realizan una labor especial: «Hacemos los guantes, los blusones… toda la indumentaria para los trajes de los apicultores». Con la llegada de sus hermanas, el convento se volcó en la nueva tarea: abastecer de formas a gran parte de la diócesis de Salamanca. «Eso sí, el coronavirus nos ha tenido paradas… como no había celebraciones, hemos tenido que enfriar la máquina», asegura. «Pero, poco a poco, parece que todo va volviendo a recuperarse».

Cuartel de la Guardia Civil

Este pequeño convento, situando en la Ronda del Corpus, 48, fue fundado en 1540 por el matrimonio compuesto por Cristóbal Suárez de Acebo, tesorero de Carlos I, y Juana de Solís. En el siglo XIX, el convento fue cerrado por la escasez de monjas, pasando a utilizarse las instalaciones como cuartel de la Guardia Civil –fundada en 1844–.

Del antiguo convento únicamente se conservan la fachada plateresca y la iglesia, ya que el edificio fue posteriormente derribado, en la década de los 70, para levantar viviendas particulares. Eso sí, se reservó una parte para levantar de nuevo el edificio religioso, que sería ocupado otra vez por clarisas.

El monasterio del Corpus Christi de Salamanca albergó la primera capilla de adoración perpetua de la ciudad, abierta en 2014. Y también en el templo se veneran los restos una religiosa, la madre Francisca del Niño Jesús, en proceso de beatificación en Roma. La madre Francisca era conocida por su «apostolado del locutorio», ya que acogía con alegría y presta a la escucha a los que buscaban consejo y consuelo. Fallecida en 1991, cuentan las religiosas que tenía el don de velar en oración largas horas de la noche, reservando muy poco tiempo para el sueño.

Cristina Sánchez Aguilar


Empanada con atún

Foto: Clarisas del Convento del Corpus Christi

Ingredientes (16 personas)

Para la masa:

  • Un kilo de harina de trigo
  • 400 ml. de leche tibia
  • 200 ml. de aceite de oliva
  • Dos huevos
  • 20 gramos de sal
  • 25 gramos de levadura fresca o doce gramos de levadura seca

Para el relleno:

  • 800 gramos de atún en conserva
  • Dos pimientos rojos y dos cebollas
  • 400 gramos de tomates
  • Cuatro dientes de ajos, sal y aceite de oliva

Preparación

Para preparar la masa se mezclan todos los ingredientes, se amasan durante diez minutos y se deja reposar la masa–tapada con un paño–, al menos dos horas, para que aumente de volumen. Mientras tanto, hacemos el relleno. Se sofríen las verduras y se añade el atún escurrido de aceite. Pasadas las dos horas, dividimos la masa en dos partes, una con un poco más de masa que la otra. La parte más grande va a ser la base, mientras que la otra será la tapa. Extendemos la masa, colocamos el relleno y la tapa, sellamos los bordes con un tenedor y pintamos la superficie con un huevo batido. Hay que pinchar la masa con el tenedor para que no se hinche la empanada durante la cocción. Hornear durante 45 minutos a 180 ºC.

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