Proponen al Papa que los organismos diocesanos nominen a candidatos al episcopado

Proponen al Papa que los organismos diocesanos nominen a candidatos al episcopado

Uno de los grupos de estudio postinodales plantea que los obispos reciban del Consejo Presbiteral y Pastoral «los nombres de los presbíteros a los que consideran idóneos» para sucederlos

María Martínez López
Ordenación de James A. Misko como obispo de Tucson (Arizona). Han propuesto que los organismos diocesanos nominen candidatos al episcopado.
Ordenación de James A. Misko como obispo de Tucson (Arizona). Foto: OSV News / Diócesis de Phoenix / Brett Meister.

El Papa León XIV tendrá que valorar la propuesta de que en la elección de los obispos no solo participen la Santa Sede y los nuncios. También las diócesis, los consejos presbiterales y otros organismos locales podrían participar en la selección de candidatos al episcopado. Esta sugerencia se recoge en el informe final del grupo de estudio número 7 de los creados en el marco del proceso sinodal. Su primera parte se ha presentado este martes. 

Este grupo debía analizar Algunos aspectos de la figura y del ministerio del obispo. En concreto, la primera parte de su trabajo ha versado sobre los «criterios de selección de los candidatos al episcopado». 

Según el resumen ofrecido por la Secretaría del Sínodo, la elección de un obispo es «un momento de auténtico discernimiento eclesial, guiado por el Espíritu Santo en un clima de oración y escucha». Se señala, además, que se deben buscar candidatos al episcopado con «competencias sinodales». Cita la capacidad de construir comunión, el ejercicio del diálogo, el conocimiento profundo de las culturas locales y la disponibilidad para integrarse en ellas.

Por otro lado, se sugiere que el proceso de escucha debe implicar a las Iglesias locales. Así, según el resumen, «el documento propone que cada diócesis ponga en marcha periódicamente procesos de discernimiento sobre su propia situación y sus necesidades». 

Cuando se prevea próximo el momento de la sucesión episcopal, según esta propuesta, el obispo debería convocar al Consejo Presbiteral y al Consejo Pastoral Diocesano. La finalidad sería que sus miembros expresen «colegialmente una opinión sobre las necesidades de la diócesis». 

Además, transmitirían «al obispo —en sobre cerrado— los nombres de los presbíteros que consideran idóneos». Se contempla asimismo consultar al cabildo catedralicio, al Consejo para los Asuntos Económicos, y a los organismos que representen a los laicos, los consagrados, los jóvenes y los pobres. 

Por último, se expresa la necesidad de que los nuncios apostólicos tengan un perfil más claramente sinodal y misionero. Este espíritu debe imbuirse también en los organismos de la Curia romana. 

¿En qué se pide un cambio de enfoque?

Por su parte, el informe del grupo de estudio número 9 propone un cambio de lenguaje y de enfoque en la manera de abordar cuestiones doctrinales y éticas complejas. En lugar de hablar de temas «controvertidos», el documento introduce la expresión «cuestiones emergentes».

Este giro pretende evitar una lógica de confrontación y favorecer procesos de diálogo y discernimiento. El informe se inspira en el libro de los Hechos de los Apóstoles y plantea lo que denomina un «cambio de paradigma» en la vida de la Iglesia, basado en la escucha, el aprendizaje compartido y la transparencia, recoge Vatican News

Así, el informe final propone un método en tres pasos para afrontar estas cuestiones: escucharse a uno mismo; escuchar la realidad; reunir conocimientos y saberes. La herramienta central es la llamada «conversación en el Espíritu», ya utilizada durante el proceso sinodal, que busca integrar la oración con el diálogo comunitario.

¿Cómo se aplica a la homosexualidad o la no violencia?

En su parte final, el informe aplica este método a dos situaciones concretas: la experiencia de personas homosexuales creyentes y la no violencia activa en contextos de conflicto. En ambos casos, el grupo no ofrece pronunciamientos concluyentes. 

Partiendo de la escucha directa de testimonios concretos, propone vías de discernimiento ético-teológico y preguntas abiertas. Con ello, pretende que cada comunidad pueda asumir «el compromiso de reconocer y promover el bien con el que Dios actúa en la historia y en la experiencia de las personas».

En febrero de 2024, el Papa Francisco creó diez grupos de estudio encargados de profundizar en algunos temas surgidos en la doble sesión del Sínodo sobre la sinodalidad. Desde principios de marzo, han ido presentando sus informes finales. El cardenal Mario Grech, secretario general del Sínodo, ha subrayado que los dos informes presentados este martes buscan ayudar a la Iglesia a «afrontar la complejidad sin huir de ella» y a reforzar su carácter sinodal.