El peligroso líder del ISIL y su líder, en diez puntos - Alfa y Omega

El peligroso líder del ISIL y su líder, en diez puntos

En una semana, un grupo de yihadistas con base en Siria atravesaron la frontera iraquí y atacaron velozmente abriéndose camino en el norte de Iraq -destruyendo en una semana la estabilidad…

Redacción

En una semana, un grupo de yihadistas con base en Siria atravesaron la frontera iraquí y atacaron velozmente abriéndose camino en el norte de Iraq -destruyendo en una semana la estabilidad y relativa paz por la que los americanos lucharon y murieron-. ¿Quién es esta gente y que pretenden en realidad?

Se llaman a sí mismos Estado Islámico de Iraq y Levante (ISIL) y Estado Islámico de Irak y Siria (ISIS), aunque desde el pasado 29 de junio se hacen llamar Estado Islámico, una declaración de intenciones tras la ampliación geográfica del califato que pretenden restaurar. Ni la prensa ni los expertos en terrorismo desean ratificar aún la existencia del autodenominado califato, así que se refieren a ellos simplemente como ISIL (excepto cuando citan fuentes que utilizan ISIS).

Es importante que sepamos más sobre el ISIL, un grupo que muestra una combinación única de salvajismo y tecnología, capaz de combinar su mensaje de terror utilizando tanto las redes sociales como las crucifixiones.

¿Quién les lidera?

Nacido como Ibrahim al-Badri en Samarra y educado en teología en Bagdad, adoptó el nombre de Abu Bakr al-Baghdadi y «surgió del anonimato para convertirse en temido líder del ISIL», según Al Jazeera. Desde el domingo, se ha convertido en el Califa Ibrahim.

¿Qué significan estos cambios de nombre?

Al incluir Iraq, Siria y el Levante en su nombre operativo, ellos quieren decir que este califa de nuevo cuño pretende el poder temporal más allá de los territorios en Siria e Iraq actualmente en poder de ISIL. Y más allá, en este caso, quiere decir el mundo entero.

¿Qué es un califato?

Por decirlo sencillamente, es un Gobierno bajo un califa, pero las implicaciones de un califato son enormes. Califa significa sucesor, es decir, del profeta Mahoma. Por tanto, Ibrahim pretende ser el gobernador político y religioso supremo de todos los musulmanes, aquel al que todos deben fidelidad.

¿Hay alguna razón para establecer un califato, aparte de intentar unificar a todos los musulmanes bajo un líder?

Varias. Primera, espera completar rápidamente la conquista de Irak convenciendo a todos los suníes iraquíes de que depongan las armas y se unan a la causa del IS. Fue muy claro un mensaje del IS: «La legalidad de todos los emiratos, grupos, estados y organizaciones queda anulada por la expansión de la autoridad del califa y la llegada de sus tropas a sus áreas», dijo el portavoz del grupo, Abu Mohamed al-Adnani. «Escuchad a vuestro califa y obedecedle. Apoyad a vuestro estado, que crece cada día». Segunda, un califato real, en los sueños de los yihadistas, serviría como estado promotor del terrorismo, aprovechando la riqueza y los recursos humanos para hacer la yihad global hasta que todos se conviertan, o mueran, o paguen la jizya (impuesto para proteger de la muerte a quien lo paga por ser no musulmán).

¿Cuán cerca está Ibrahim de tener éxito en su plan de lograr la hegemonía global?

A pesar de la lealtad que Ibrahim ha inspirado entre algunos yihadistas impacientes (incluyendo quince de Minneapolis-St. Paul), el nuevo califa podría encontrar difícil asegurarse la obediencia de 1.500 millones de musulmanes.

Incluso entre el pequeño número de musulmanes suníes que son yihadistas/terroristas, el ISIL de Ibrahim ha sido condenado rotundamente. Al-Qaeda, por ejemplo, ha criticado públicamente al ISIL por “su brutalidad y su voluntad de matar a cualquiera, incluso musulmanes suníes, si los considera traidores a su religión”.

¿No hay ya un califa entre los musulmanes suníes?

Sí, está el Mulá Mohammed Omar Uruzgani de Afganistán, a quien los talibanes y al-Qaeda declararon califa. El Mulá Omar recientemente hizo ver que es un activo portavoz cuando declaró que la entrega de cinco líderes yihadistas de Guantánamo a cambio del sargento Bowe Bergdahl era una gran victoria.

Entonces, ¿hasta qué punto es una amenaza el califa Ibrahim?

Una muy, muy grande. Muchos cristianos iraquíes han huido ante la llegada del ISIL. El resto ha muerto o desaparecido. Entre los desaparecidos hay dos monjas iraquíes y tres niños del orfanato que ellas llevaban. Además, el ISIL ha ido juntando armas y dinero (429 millones de dólares sólo de los bancos de Mosul) en todo su periplo por Iraq. Ha tomado el control de los yacimientos de petróleo de Siria e Iraq, así como la mayor refinería iraquí. Hace unos días, luchadores del Frente Nusra, un grupo de al-Qaeda en Siria que había sido el mayor rival del ISIL, le prometió lealtad.

Pero el dinero, las armas, los yacimientos petroleros y las refinerías palidecen en comparación con la amenaza que el ISIL representa para los seres humanos inocentes de cualquier fe por su propia concepción radical del terrorismo.

¿Qué significa la guerra a la mujer?

A raíz de la decisión del Tribunal Supremo en el caso Burwell vs. Hobby Lobby, los medios de comunicación se han llenado de voces que señalan que la decisión es un nuevo golpe en la guerra contra las mujeres. El Tribunal dictaminó que los propietarios de empresas no pueden ser forzados, en violación de su libertad religiosa, a proporcionar un seguro para sus empleados que incluía cuatro medicamentos y dispositivos abortivos exigidos por la ley de Salud y Servicios Humanos. Hobby Lobby ofrece otros veinte métodos anticonceptivos a sus empleados; los propietarios simplemente se han negado a ser cómplices del asesinato de embriones humanos. Esto es lo que algunos consideran una guerra abierta contra las mujeres: que un pequeño número pueda tener que pagar de su bolsillo sus propios fármacos abortivos y sus DIU, como la mayoría de las mujeres que utilizan estos productos tenían que hacer en las décadas anteriores a la Ley.

Esta guerra contrasta con lo que está sucediendo en el territorio conquistado por el ISIL. Se ha anunciado un contrato con la Ciudad para la provincia de Nínive. Una de las 16 nuevas normas, traducida y citada por el Washington Post, muestra lo que es una verdadera guerra contra la mujer:

Se dice a las mujeres que su lugar es el hogar y que no deben ausentarse de él a no ser que sea necesario. Deben ir cubiertas, en vestido islámico completo. Permanecer en casa es sin duda recomendable, pues las mujeres aún son lapidadas bajo la ley de la Shariah por delitos como impropiedad sexual o estar demasiado occidentalizadas. Se calculan en 5.000 los crímenes de honor, llevados a cabo por los parientes masculinos de las víctimas, cada año por conducta deshonrosa como querer casarse por amor en lugar de aceptar matrimonios concertados con un extraño que puede ser décadas más anciano y tener ya otras mujeres.

¿Las atrocidades atribuidas al ISIL podrían ser propaganda? ¿Podrían haber sido un montaje?

Es cierto que muchas «crucifixiones» en el sentido tradicional (siendo clavados o atados a una cruz en vida y dejados allí para que murieran) resultaron ser un poco menos horribles. Las víctimas muchas veces habían sido muertas a tiros antes de ser atadas a las cruces para «enviar el mensaje de que quienes se oponen a las leyes del ISIS se oponen a las leyes de Dios, y los que son enemigos del ISIS son enemigos de Dios y merecen la más alta forma de castigo posible», como explicó el profesor Abba Barzegar, experto en estudios islámicos en la Universidad Estatal de Georgia.

¿Cómo puede saber la gente si está violando alguna ley?

Primero, sabes que estás violando la ley si no das de corazón tu apoyo al ISIL. Aparte de esto, además del Contrato con la Ciudad que rige en la provincia iraquí de Nínive, la CNN informa de que «a menudo aparecen edictos durante la noche en discretos folletos con advertencias directas: Todos los propietarios de tiendas deben cerrar sus negocios antes de la llamada a la oración y acudir a la mezquita, dice un decreto publicado esta semana. Quien no lo haga después de la emisión de este anuncio afrontará las consecuencias».

Hay normas distintas para los cristianos, estipulando que deben pagar un impuesto (Jizya). No se les permite «mostrar cruces, reparar iglesias o rezar en presencia de musulmanes, como informó en febrero el Observatorio Sirio de los Derechos Humanos».

Aleteia /Alfa y Omega