El Papa reza por los que «sufren la falta de trabajo» a causa de la crisis

En la Eucaristía de este lunes, Francisco ha reflexionado sobre la promesa de Jesús de enviar el Espíritu Santo. El Paráclito «nos enseña a desarrollar nuestra fe sin cometer errores, porque la doctrina crece, pero siempre en la misma dirección»

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Foto: VaticanMedia

En la Eucaristía de este lunes, Francisco ha reflexionado sobre la promesa de Jesús de enviar el Espíritu Santo. El Paráclito «nos enseña a desarrollar nuestra fe sin cometer errores, porque la doctrina crece, pero siempre en la misma dirección»

El pensamiento y la preocupación de Francisco se ha dirigido este lunes a quienes «sufren la falta de trabajo», ya sea por haber perdido su empleo, por no haber sido contratados de nuevo al finalizar su contrato o porque «trabajaban ilegalmente. Oremos por estos hermanos y hermanas nuestros», ha invitado al comienzo de la Misa, celebrada en Casa Santa Marta.

Al inicio de la Eucaristía, el Santo Padre ha conmemorado también el 75º aniversario del hallazgo, en la catedral de Térmoli (localidad en la costa oriental italiana), del cuerpo de san Timoteo, el discípulo de san Pablo al que este dirigió dos epístolas que se recogen en la Biblia. Hace pocos meses, en enero, sus restos se trasladaron por primera vez a Roma para ser venerados en la basílica de San Pedro con motivo del primer Domingo de la Palabra de Dios, fiesta instituida por Francisco.

El Espíritu Santo «nos sostiene y acompaña»

En su homilía, el Pontífice ha comentado el Evangelio del día, en el que Jesús promete el envío del Espíritu Santo. En el Evangelio de san Juan se le llama Paráclito, ha explicado; es decir, el que «sostiene, el que acompaña para no caer, el que te mantiene firme, el que está cerca de ti para sostenerte. Y el Señor nos ha prometido este apoyo, que es Dios como Él: Él es el Espíritu Santo».

Parte de su labor en nosotros, anuncia Jesús en este mismo fragmento, es «enseñarnos el misterio de la fe, a entrar en él, a comprenderlo un poco más. Y nos enseña a desarrollar nuestra fe sin cometer errores, porque la doctrina crece, pero siempre en la misma dirección». Es decir, lo que crece es «la comprensión de la fe» y de lo que Jesús enseñó, yendo «más allá para entender lo que dice». Al mismo tiempo, el Espíritu «impide que la doctrina se equivoque, impide que se quede quieta allí».

Don recibido en el Bautismo

Otro efecto del Espíritu tiene que ver con la memoria de lo que ha hecho el Señor, también en nuestra propia vida. El Santo Padre ha citado a una persona que en un momento de su vida rezó así: «Señor, soy el mismo que de niño, de joven, tuvo estos sueños. Entonces, fui por los caminos equivocados. Ahora me has llamado». Y ha invitado a orar de forma parecida: «Yo soy el mismo. He caminado mucho, he cometido muchos errores, pero soy el mismo y tú me amas».

Por último, en ese mismo camino, «el Espíritu Santo nos guía para discernir lo que debo hacer ahora, cuál es el camino correcto y cuál el equivocado, incluso en las pequeñas decisiones». El Pontífice ha concluido su homilía recordando que el Paráclito es llamado también, de forma «más hermosa», «el Don de Dios», recibido «en el Bautismo y que todos tenemos dentro». Y ha rezado para que Dios «nos ayude a mantenerlo».

Vatican News/Alfa y Omega