El Papa pide «pioneros» que «reaviven los sueños frente a los que avivan la desesperación» - Alfa y Omega

El Papa pide «pioneros» que «reaviven los sueños frente a los que avivan la desesperación»

León XIV se ha dado un auténtico baño de masas en el Meeting de Rímini que llevaba 44 años sin recibir a un Pontífice

Ángeles Conde Mir
Más de 10.000 personas en el auditorio han escuchado las palabras del Papa. Foto: Vatican Media
Más de 10.000 personas en el auditorio han escuchado las palabras del Papa. Foto: Vatican Media

Tras su estancia en San Marino y su visita privada a las agustinas de Pennabilli, una comunidad que conoce desde sus tiempos como prior de los agustinos, el Papa ha hecho acto de presencia en la Feria de Rímini en torno a las tres de la tarde para cumplir con la segunda parte de esta maratoniana jornada fuera de los muros vaticanos.

Ha entrado en el recinto en un carrito de golf, pero, pronto ha decidido caminar para saludar a los miles que lo esperaban. León XIV ha sido recibido por los responsables del Meeting de Rímini, encabezados por su presidente Bernhard Scholz. Quienes estaban dentro de los pabellones, no han dejado un segundo de aclamar al Papa. Y es que este encuentro, organizado por Comunión y Liberación, llevaba 44 años sin recibir a un Pontífice. Juan Pablo II lo visitó en 1982. Todos los Papas, para cada una de las ediciones, han enviado un mensaje al Meeting y sus mejores deseos, pero solo dos lo han visitado.

San Agustín y León Harmel
León XIV hizo un recorrido por dos exposiciones. La primera dedicada a San Agustín. En febrero, los organizadores del Meeting recibieron la respuesta afirmativa del Vaticano a la invitación que habían cursado al Papa. Ya entonces, tenían pensada esta muestra sobre el obispo de Hipona. A continuación, el Pontífice ha recorrido la exposición dedicada al empresario francés León Harmel, un adelantado a su tiempo que aplicó la doctrina social de la Iglesia a la empresa mucho antes de que León XIII la hubiera articulado en Rerum novarum. El Pontífice ha recorrido la muestra y ha saludado a los descendientes del propio Harmel allí presentes.

León XIV ha visitado la muestra dedicada a San Agustín. Foto: Vatican Media
León XIV ha visitado la muestra dedicada a San Agustín. Foto: Vatican Media

Tras un extenso paseo en papamóvil por el interior del pabellón donde ha sido recibido, se ha dirigido al Gran auditorio donde 10.000 personas lo esperaban para escuchar su discurso. Pero primero ha hecho un alto en el camino para saludar a los que no han podido entrar. En un discurso sin papeles, ha recordado que Juan Pablo II habló allí hace 44 años de comunión y se ha dirigido a los jóvenes: «Si llega a haber comunión en el mundo, será por vosotros, jóvenes, porque sabéis construir la comunión con amistad». «Sed siempre fieles a Jesucristo», les ha pedido. Por si fuera poco, el Papa ha entrado también en otro de los pabellones donde se agolpaban los asistentes al Meeting y también les ha dirigido unas palabras. Les ha exhortado a que no cerrar el corazón porque «el amor es la fuerza que puede cambiar el mundo».

El Papa se ha detenido para dirigir unas palabras a los asistentes al Meeting que estaban en otros pabellones. Foto: Vatican Media
El Papa se ha detenido para dirigir unas palabras a los asistentes al Meeting que estaban en otros pabellones. Foto: Vatican Media

Misericordia contra la falsedad
León XIV ha pronunciado un largo y denso discurso que ha girado en torno a lema de esta 47 edición del Meeting, «El amor que mueve el sol y las demás estrellas», el último verso de la Divina Comedia de Dante. Ese amor, ha dicho el Papa «no ha desaparecido, no ha perdido vigor ni intensidad, aunque sea un amor que prefiere permanecer en silencio, a diferencia de las fuerzas ruidosas que sacuden la tierra, el cielo y todas las criaturas».

De esa forma, ha invitado a mantener «una conciencia lúcida» sobre la realidad y reivindicar que «el mal no se combate con el mal». «Al falso realismo, que rearma las mentes, las palabras y las naciones, la cultura católica debe oponer hoy el realismo de la misericordia, según el cual no pueden existir enemigos y todos, incluso los adversarios, son hermanos y hermanas a quienes mirar a los ojos y con quienes encontrarse en la verdad», ha afirmado el Papa recibiendo un sonoro aplauso del auditorio.

El Pontífice ha recordado que el pecado existe y que, por ello, es necesario purificar muchos ámbitos. Por eso, ha animado a trabajar unidos para liberar «la convivencia de la desconfianza, la cultura de la prepotencia, la educación de la ideología, el trabajo de la idolatría del lucro, y la tecnología y las finanzas de los negocios de la muerte». Ha solicitado «pioneros valientes» que «hagan convincente y creíble la conversión que se exige a todos». Para que «no haya solo quienes aviven el fuego del cansancio y la desesperación; ¡que haya también quienes reaviven los sueños y las visiones! Los dos caminos son incompatibles, porque uno se aprovecha de la división, la alienación y la desesperación, mientras que el otro está al servicio del Reino de Dios y de su justicia».

El Pontífice ha saludado a decenas de personas durante su recorrido dentro de la Feria de Rímini. Foto: Vatican Media
El Pontífice ha saludado a decenas de personas durante su recorrido dentro de la Feria de Rímini. Foto: Vatican Media

En el amor no hay adoctrinamiento
Retomando la idea del fundador de Comunión y Liberación, don Giussani, el Papa ha retado a asumir «el riesgo de educar». Dirigiéndose de nuevo a los jóvenes, les ha dicho que se pongan en juego y salgan al encuentro de todos «en cualquier lugar del mundo, sobre todo, en los márgenes y entre quienes sufren». Allí, les ha indicado, siempre encontrarán a otros «dispuestos a construir la civilización del amor».

«No permitáis que nadie menosprecie esta palabra, que es el nombre mismo de Dios: Dios es amor. En el amor nunca hay coacción ni adoctrinamiento; nunca hay seducción, engaño ni reclutamiento. El amor solo existe en la libertad, en el encuentro vivo, en la entrega generosa de uno mismo», ha agregado el Papa.

Por último, ha invitado a valorar más el poder del Evangelio que lamentar cierta pérdida de influencia porque «la Iglesia no hace proselitismo. Crece mucho más por atracción». En cualquier caso, ha exhortado a amar siempre a la Iglesia. Y lo ha dicho dos veces, entre los aplausos de los asistentes: «Merece la pena repetirlo de nuevo: ¡Amad siempre a la Iglesia!».