El Papa, en Santa Marta: «Si quieres entrar en la Iglesia, que sea por amor» - Alfa y Omega

El Papa, en Santa Marta: «Si quieres entrar en la Iglesia, que sea por amor»

El Papa Francisco ha dedicado la homilía de la Misa celebrada en Santa Marta a advertir a quienes están en la Iglesia «con un pie dentro y otro fuera». Para ellos, lamenta el Santo Padre, la Iglesia…

Redacción

El Papa Francisco ha dedicado la homilía de la Misa celebrada en Santa Marta a advertir a quienes están en la Iglesia «con un pie dentro y otro fuera». Para ellos, lamenta el Santo Padre, la Iglesia no es su casa, sino una propiedad en alquiler

Que todos sean uno: como tú, Padre, estás en mí y yo en ti, que también ellos sean uno en nosotros, para que el mundo crea que tú me enviaste. El Evangelio de este jueves, 5 de junio, ha dado pie al Papa Francisco ha referirse, durante su homilía en Santa Marta, a la existencia de algunos tipos de cristianos que no sienten, en realidad, a la Iglesia como su casa. «Tantos dicen que están en la Iglesia», pero «están con un pie adentro» y con el otro aún afuera, ha lamentado el Papa. Se reservan, así, la posibilidad de estar en dos lugares, dentro y fuera. «Para esta gente la Iglesia no es su casa, no la sienten como propia. Para ellos es un alquiler».

A la hora de describir a este tipo de cristianos, el Santo Padre se refirió a quienes «quieren que todos sean iguales en la Iglesia». «La uniformidad. La rigidez. ¡Son rígidos! No tienen esa libertad que da el Espíritu Santo. Y crean confusión entre lo que Jesús predicó en el Evangelio con su doctrina, con su doctrina de igualdad. Y Jesús jamás quiso que su Iglesia fuera tan rígida. Jamás. Y éstos, por tal actitud, no entran en la Iglesia. Se dicen cristianos, se dicen católicos, pero su actitud rígida los aleja de la Iglesia».

El otro grupo, continuó el Santo Padre, está hecho de aquellos que siempre tienen una idea propia, «que no quieren que sea como la de la Iglesia, tienen una alternativa». «Yo entro en la Iglesia, pero con esta idea, con esta ideología. Y así su pertenencia a la Iglesia es parcial. También éstos tienen un pie fuera de la Iglesia. También para éstos la Iglesia no es su casa, no es propia. En un determinado momento alquilan la Iglesia. ¡Al principio de la predicación evangélica había de éstos! Pensemos en los agnósticos, a los que el Apóstol Juan bastonea tan fuerte, ¿no? «Somos… sí, sí… somos católicos, pero con estas ideas». Una alternativa. No comparten ese sentir propio de la Iglesia».

Y el tercer grupo es el de aquellos que «se dicen cristianos, pero que no entran con el corazón en la Iglesia». Son, los ventajistas. «Los especuladores. ¡Los conocemos bien! Pero desde el principio estaban. Pensemos en Simón el Mago, pensemos en Ananías y en Safira. Estos se aprovechaban de la iglesia para su propia ventaja. Y los hemos visto en las comunidades parroquiales o diocesanas, en las congregaciones religiosas, en algunos benefactores de la Iglesia, ¡tantos, eh! Se pavonean de ser precisamente benefactores y al final, detrás de la mesa, hacían sus negocios. Y éstos tampoco sienten a la Iglesia como madre, como propia. Y Jesús dice: ¡No! ¡La Iglesia no es rígida, una, sola: la Iglesia es libre!».

Por eso, el Papa anima a entrar en la Iglesia, con tantos carismas y gran diversidad de personas y de dones del Espíritu, por amor, tal como dice Jesús. La Iglesia «no es una casa de alquiler, sino una casa para vivir, como madre propia».

En esta labor de sentir a la Iglesia como madre es fundamental, como ha recordado el Papa, la labor del Espíritu Santo. «Ésta es su tarea. El Espíritu Santo hace la armonía en la Iglesia. La unidad en la Iglesia es armonía». Todos somos diversos, dijo el Papa, pero todos estamos llamados a la docilidad al Espíritu Santo. «Es la virtud que nos salvará de ser rígidos, de ser alternativos y de ser especuladores en la Iglesia: la docilidad al Espíritu Santo».

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