El Papa, con los médicos católicos: «¡Es pecado jugar con la vida!»

«Estamos en un tiempo en el que se juega con la vida, y eso es pecado contra Dios!» Lo exclamó el Papa Francisco, el sábado pasado, al recibir a los miembros de la Asociación de Médicos Católicos Italianos…

María Martínez López

«Estamos en un tiempo en el que se juega con la vida, y eso es pecado contra Dios!» Lo exclamó el Papa Francisco, el sábado pasado, al recibir a los miembros de la Asociación de Médicos Católicos Italianos.

«Para muchos -advirtió el Santo Padre-, la calidad de la vida está ligada prevalentemente a las posibilidades económicas, al bienestar, a la belleza y a la vida física». En realidad, «la vida humana es siempre sagrada y siempre de calidad. No existe una vida humana cualitativamente más significativa que otra». La obra de los médicos católicos «quiere testimoniar que la vida humana es siempre sagrada, válida e inviolable, y como tal debe ser amada, defendida y cuidada».

El Papa advirtió contra la falsa compasión que «el pensamiento dominante propone a veces» para promover el aborto y la eutanasia, «producir un hijo considerado como un derecho y no como un don; o usar vidas humanas como conejillos de Indias». Por el contrario, «la compasión evangélica es la que acompaña en el momento de la necesidad, es decir, la del Buen Samaritano, que ve, se compadece, se acerca y ofrece ayuda concreta. La misión de los médicos los pone cada día en contacto con tantas formas de sufrimiento: les aliento a hacerse cargo de ellos como buenos samaritanos, cuidando de forma especial a los ancianos, a los enfermos y a los discapacitados».

La fidelidad «al Evangelio de la vida y al respeto de la misma como don de Dios -continuó- requiere a veces opciones valientes y contracorriente que, en particulares circunstancias, pueden llegar a la objeción de conciencia».

Por otro lado, el Pontífice afirmó que la defensa de la vida no es un problema religioso, sino científico, «porque es una vida humana y no es lícito matarla para resolver un problema». Y añadió: «¡En el pensamiento antiguo y en el moderno la palabra matar significa lo mismo!»

María Martínez López