El Papa anima a aprovechar el silencio actual para «crecer en escucha» - Alfa y Omega

El Papa anima a aprovechar el silencio actual para «crecer en escucha»

En la Misa de este martes en Casa Santa Marta, el Papa ha prevenido contra las tres causas de división en las comunidades cristianas: el dinero, la vanidad y las habladurías. Frente a esto, el modelo que ofrecen los Hechos de los Apóstoles «de una comunidad casi celestial nos muestra a dónde debemos llegar», dejándonos transformar por el Espíritu Santo

Redacción
Foto: Vatican Media

En la Misa de este martes en Casa Santa Marta, el Papa ha prevenido contra las tres causas de división en las comunidades cristianas: el dinero, la vanidad y las habladurías. Frente a esto, el modelo que ofrecen los Hechos de los Apóstoles «de una comunidad casi celestial nos muestra a dónde debemos llegar», dejándonos transformar por el Espíritu Santo

El confinamiento declarado en tantos sitios como consecuencia de la pandemia de COVID-19 ha limitado tanto los movimientos y la actividad que en algunos lugares «incluso se puede oír el silencio». Se trata de una novedad, signo del cambio en nuestros hábitos. Pero para el Papa Francisco es también una oportunidad. En la Misa de este martes, ha querido pedir «que este silencio nos enseñe a escuchar, nos haga crecer en nuestra capacidad de escucha».

En la homilía pronunciada en la capilla de Casa Santa Marta, el Santo Padre ha desglosado la lectura de los Hechos de los Apóstoles (que se leyó también el domingo) sobre el estilo de vida de la primera comunidad cristiana. Es un ejemplo de cómo «el Espíritu Santo es capaz de hacer maravillas» cuando somos dóciles a él, tema de la homilía del lunes.

«Inmediatamente después de esto comenzarán los problemas», que seguirán a lo largo de todo este libro bíblico: favoritismos, discriminaciones, divisiones. «Hay muchas cosas que dividen a una comunidad, ya sea una parroquia o una comunidad diocesana o presbiteral o de religiosos o religiosas…». En el origen de las primeras fracturas, el Papa ha situado tres posibles causas: el amor al dinero, la vanidad y las habladurías («no es la primera vez que lo digo», ha reconocido). Ha apuntado también, por ejemplo, cómo «muchas veces, en la historia de la Iglesia, donde hay desviaciones doctrinales hay dinero detrás», o poder político.

Pero esa primera comunidad idílica se nos ofrece como «un modelo: el Señor ha permitido que este modelo de una comunidad casi celestial nos muestra a dónde debemos llegar». Y la clave de ese cuadro que se nos describe es la armonía. «El Espíritu Santo es el maestro de la armonía. Debe cambiar muchas cosas de nosotros, pero debe hacer armonía».

Él mismo –ha añadido el Pontífice– es «el amor de la armonía» entre el Padre y el Hijo. Y «viene siempre con su fuerza para salvarnos de esta mundanidad, porque no es del mundo: está contra el mundo». Por ello, ha concluido recomendando pedirle «esta docilidad para que nos transforme y transforme nuestras comunidades».

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