El Papa advierte contra «una existencia anestesiada por la diversión»  - Alfa y Omega

El Papa advierte contra «una existencia anestesiada por la diversión» 

Frente a «la diversión que no es descanso, sino alienación y fuga de la realidad», Francisco aboga por «el reposo» como «un momento propicio para la reconciliación y para encontrar la paz y la serenidad de quien sabe valorizar lo bueno que tiene»

José Calderero de Aldecoa
Foto: REUTERS/Max Rossi

El Papa ha retomado sus catequesis sobre los diez mandamientos durante las audiencias generales de los miércoles. Concretamente, en la de hoy, Francisco ha reflexionado sobre el tercero de ellos –Santificarás las fiestas–, que habla del descanso semanal.

Para comenzar, el Pontífice ha dirigido su mirada a la sociedad de hoy, «sedienta de diversión y de vacaciones» gracias en parte a una publicidad que diseña el mundo ideal como «un gran parque de juegos donde todos se divierten» y donde el «modelo» es el de una «persona de éxito que puede permitirse amplios y diversos espacios de placer».

Se trata, advirtió el Santo Padre, de «una mentalidad que hace caer en la insatisfacción de una existencia anestesiada por la diversión que no es descanso, sino alienación y fuga de la realidad».

En este sentido, clamó: «¡El hombre no ha descansado nunca tanto como hoy, y sin embargo el hombre nunca ha experimentado tanto vacío como hoy!».

Versión católico del descanso

Sin embargo, el Decálogo nos presenta el descanso como «contemplación y alabanza; no como una fuga de la realidad, sino como una bendición» de esta.

«Para nosotros cristianos, el día del Señor es el domingo, y en la Eucaristía, que significa “dar gracias”, se encuentra el culmen de esa jornada de contemplación y bendición, en la que acogemos la realidad y alabamos al Señor por el don de la vida, dándole gracias por su misericordia y por todos los bienes que nos concede».

Asimismo, concluyó Bergoglio, «el reposo es también un momento propicio para la reconciliación, para confrontarnos con las dificultades sin escapar de ellas, para encontrar la paz y la serenidad de quien sabe valorizar lo bueno que tiene, incluso en el lecho del dolor o en la pobreza».