El obispo que no reza, acaba en la mundanidad - Alfa y Omega

El obispo que no reza, acaba en la mundanidad

Redacción

En la primera ordenación episcopal que preside como Papa, el Papa Francisco ha insistido en lo que espera de los obispos. «El episcopado es el nombre de un servicio, no de un honor», aseguró, el jueves pasado, al ordenar a monseñor Giampiero Gloder, presidente de la Pontificia Academia Eclesiástica, y a monseñor Jean-Marie Speich, nuncio apostólico en Ghana –en la imagen–. El Santo Padre añadió algunas reflexiones personales a la homilía ritual prevista en el Pontifical Romano. Al exhortarles a que, «mediante la oración y la oferta del sacrificio por vuestro pueblo», obtuvieran «la riqueza de la gracia divina», insistió en que «un obispo que no reza es un obispo que se queda a mitad del camino. Y si no reza al Señor, acaba en la mundanidad». También hizo hincapié en que el servicio y la oración deben ir acompañados del amor. El obispo tiene que amar de forma especial –explicó– a los presbíteros y diáconos –«No les hagáis nunca esperar. Estad cerca de ellos»–, y también «a los pobres, a los indefensos, a todos los que necesitan acogida y ayuda». Les recordó, por último, que también les han sido confiadas por el Señor aquellas personas que no pertenecen al rebaño de Cristo.