El cardenal Osoro pide poner fin a la «perversión moral» que es la trata de seres humanos

El cardenal Osoro agradeció la presencia de las entidades eclesiales que luchan contra la trata de seres humanos, reunidas la tarde del miércoles en Madrid

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El cardenal Osoro agradeció la presencia de las entidades eclesiales que luchan contra la trata de seres humanos, reunidas la tarde del miércoles en Madrid: «Vuestra presencia hace visible la ternura y la indignación de nuestro Dios ante cotas tan altas como evitables de dolor humano». Entre todos, añadió, «hemos de hacer desaparecer esta perversión moral y este crimen de lesa humanidad del que no hemos tomado conciencia suficiente y frente al que nos queda mucho por hacer»

Cada año miles de hombres, mujeres y niños son víctimas inocentes del trabajo, la explotación sexual y el tráfico de órganos. «Se trata de una terrible realidad a la que nos estamos acostumbrando como si fuese una cosa normal, cuando es algo malvado, cruel y criminal», afirmó el cardenal Osoro, arzobispo de Madrid, en una carta dirigida a los participantes en la jornada contra la trata, reunidos este miércoles en la parroquia de San Francisco Javier.

«Me uno a vuestra oración y reflexión para apoyar a las víctimas de la trata y de la explotación, para convertir los corazones de los traficantes y para hacer que todos tomemos conciencia de la magnitud de este fenómeno en España y en nuestra diócesis», recalcó el arzobispo de Madrid, que insistió en la definición de «crimen contra la humanidad, que cosifica sin escrúpulos a eres humanos y les hace padecer el infierno de un sufrimiento difícilmente adivinable, salvo practicando la audacia de ponerse a tiro de su mirada y encontrándose con ellas».

Asimismo, el cardenal Osoro manifestó su apoyo y el de toda la Iglesia que peregrina en Madrid a «quienes estáis en la primera línea de atención de estas realidades, especialmente a quienes andáis a pie de calle o viviendo bajo el mismo techo con las víctimas de la trata». La presencia de estas entidades eclesiales, de las que señaló sentirse «muy orgulloso», «hace visible la ternura y la indignación de nuestro Dios ante cotas tan altas como evitables de dolor humano».

También felicitó al Grupo intereclesial contra la trata «por crear una nueva forma organizacional en la Iglesia: dúctil, ágil, transversal, eficaz, sin protagonismos estériles». Es «un modo innovador de responder a nuevos desafíos». Entre todos, añadió, «hemos de hacer desaparecer esta perversión moral y este crimen de lesa humanidad del que no hemos tomado conciencia suficiente y frente al que nos queda mucho por hacer».

La archidiócesis de Madrid, concluyó, junto con toda la Iglesia y el Papa, se adhieren «al objetivo de poner fin al maltrato, la explotación, la trata y todas las formas de violencia y tortura contra los niños», como establece el Programa de Naciones Unidas para el Desarrollo Sostenible 2030.

Monseñor Juan Carlos Elizalde, obispo de Vitoria y responsable de la sección de trata de la Conferencia Episcopal Española, envió otra misiva a los participantes de la jornada en la que manifestó la preocupación como Iglesia «por esta lacra aberrante que está en el corazón de la Iglesia como algo prioritario». Definió como hoja de ruta «los verbos que el Papa nos brinda: acoger, proteger, promover e integrar». Ojalá, añadió, «podamos comunicar con tanta fuerza esta preocupación, crear redes para el bien de manera que un trabajo fecundo, concreto en red, pueda colaborar beneficiosamente a favor de las víctimas de la trata, especialmente de nuestros menores migrantes».

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