Dostoievski y Maricarmen - Alfa y Omega

Cuenta Stefan Zweig que hay acontecimientos aparentemente menores que terminan produciendo consecuencias de gran calado. En su obra Momentos estelares de la humanidad, relata el episodio en el que, el entonces joven novelista Dostoievski, crítico con Nicolás I, había sido condenado a muerte. Cuando fue conducido hasta el pelotón de fusilamiento y el desenlace era inminente, llegó un mensajero con una orden del zar: la pena de muerte quedaba conmutada. El particular drama personal de Maricarmen, desahuciada de una casa de renta antigua [y fallecida el 7 de octubre, después de la escritura de este artículo, N. d. E.], ha adquirido también una enorme dimensión simbólica que movilizó a miles de personas, reabrió el debate de la vivienda y terminó acogiéndose por el presidente del Gobierno como un factor de inestabilidad determinante para  convocar elecciones. Quién podía imaginar que, frente a las grandes crisis o terremotos políticos sucedidos (presupuestos, amnistías, invasiones, corrupciones, joyas o prostitución), iba a ser un hecho concreto en la biografía de una persona anónima lo que terminaría provocando el final de la legislatura. 

El verdadero significado de la remisión de la condena de muerte de Dostoievski o del desahucio de Maricarmen no es que salvara la vida un joven escritor o que [estuviera previsto que] volviera a su casa —justamente o no— la anciana madrileña, sino que, bajo su inicial irrelevancia, constituyen uno de esos «momentos estelares» que alteran el devenir de la historia. El destino de Dostoievski fue fructífero influyendo positivamente en generaciones de escritores y pensadores de todo el mundo. Esperemos ahora que los resultados de la convocatoria electoral detonada por Maricarmen también puedan recomponer y restaurar una sociedad española actualmente resquebrajada y desmoralizada.