Este sábado hemos asistido a un encuentro diocesano de las familias con niños con discapacidad. Por parte de nuestra parroquia, el grupo Naim, que acompaña e imparte catequesis a estos niños con un método pedagógico sorprendente por su claridad y eficacia, ha presentado sus avances y novedades. Alguna de las madres ha dado su testimonio en público. Me emocionó especialmente Lourdes, cuya hija Valeska, de 8 años, tiene síndrome de Down. Contó su madre cómo tuvo que luchar para sacar adelante la vida frágil de su pequeña, que llegó a tener seis agujeros en el corazón. Tras varios años de intervenciones médicas por diversos problemas que parecían no terminar, se enteró por una amiga de que en nuestra parroquia había un grupo de catequesis para niños como su hija. Ella se había alejado de la Iglesia, en parte por los ingresos hospitalarios de Valeska, y en parte por renegar de la fe. Hasta pensaba que su hija, al tener síndrome de Down, no podría comulgar ni ir a la Iglesia. Tan apenada estaba por su hija que se sorprendió de que deseáramos enseñarle la fe y que llegase a comulgar. Comenzó en el grupo, y la madre iba de oyente. Al cabo de unas catequesis, le preguntó: «Valeska, ¿dónde está Jesús?». «En el cielo», respondió. «Y, ¿quién es su madre?». «La Virgen María», contestó la niña. Cuando oyó esas respuestas, le pareció un milagro. La creía tan atrasada en todo que pensaba que la religión no era para su hija, porque no se enteraba de nada. Comprendió que Dios la ama mucho. Tan contenta está la madre que se la llevó a una peregrinación a Lourdes la semana anterior y la niña se bañó en el agua del manantial del santuario. A pesar de que estaba muy fría, Valeska no dudó en meterse en las grandes bañeras cuando los voluntarios que acompañan la invitaron: «Camina hacia la Virgen».

José Manuel Horcajo
Párroco de san Ramón Nonato. Madrid