Andrés Garrigó: «Sin apertura interior, por mucho que se investigue no hay conversión» - Alfa y Omega

Andrés Garrigó: «Sin apertura interior, por mucho que se investigue no hay conversión»

Con En busca del Mesías, sobre conversos al cristianismo desde el judaísmo, el fundador de Goya Producciones espera contribuir al diálogo

Rosa Die Alcolea
Andrés Garrigó es director de Goya Producciones.
Andrés Garrigó es director de Goya Producciones. Foto: Goya Producciones.

En un terreno apenas explorado por el cine, Andrés Garrigó se adentra en la conversión de judíos al catolicismo con un documental pionero por su enfoque y ambición. En busca del Mesías, que llega a los cines el 10 de abril gracias a European Dreams Factory, aborda este fenómeno desde una mirada espiritual y testimonial, reuniendo historias reales que invitan al diálogo entre tradiciones y a una reflexión profunda sobre la fe. Conversamos con el fundador de Goya Producciones, tras su reciente 25 aniversario.

—¿Cómo comenzó esta aventura?
—Fue casi inesperado, surgió en una conversación con un mecenas que nos sugirió abordar un tema muy poco habitual: la conversión de judíos al cristianismo. Nunca se me había ocurrido, pero inmediatamente me pareció que tenía un enorme interés espiritual e histórico. Es un asunto delicado, incluso arriesgado, pero por eso merecía la pena explorarlo. Desde el principio tuvimos claro que no queríamos una película política, sino un trabajo con un enfoque espiritual, bíblico e histórico. Todo lo que ha ocurrido durante el proceso lo interpreto como parte de la providencia: dificultades, encuentros inesperados, testimonios que aparecen y desaparecen. Ha sido un camino lleno de obstáculos, pero también de señales que nos animaban a seguir.

—¿Cómo seleccionó a quienes aparecen?
—Buscamos historias que tuvieran fuerza y autenticidad. Hay figuras históricas del siglo XX —algunas muy conocidas— y también testimonios actuales. Lo más complicado no fue tanto encontrarlos como conseguir que aceptaran participar. Es un tema muy sensible. Hubo personas que finalmente no quisieron aparecer por miedo o por presión social. Recuerdo casos muy impactantes, como alguien que nos dijo que prefería colaborar en privado, sin dar su nombre, porque su entorno no lo entendería. Eso te da una idea del coste personal que puede tener una decisión así. Por eso era fundamental tratar cada historia con respeto y profundidad.

Garrigó pasó 30 años en Bruselas como corresponsal de 'ABC' y 'La Vanguardia'.

Garrigó pasó 30 años en Bruselas como corresponsal de ABC y La Vanguardia. Foto: Ismael Durán.

—El documental plantea la conversión como una continuidad de la tradición judía, «ir un paso más allá». ¿Su propósito es suscitar la conversión?
—Sí, absolutamente. La idea central es que la conversión no supone una ruptura con el judaísmo, sino su plenitud. Es un mensaje que aparece en todos los testimonios: quienes dan ese paso no sienten que dejan de ser judíos, sino que completan su camino espiritual. Desde una perspectiva cristiana, el pueblo judío ocupa un lugar central en la historia de la salvación. Jesús, la Virgen, los apóstoles… todos eran judíos. Por eso, el documental busca mostrar esa continuidad, esa conexión profunda entre ambas tradiciones. Pero no se trata de imponer nada. Nadie se convierte porque alguien le convenza, sino por un proceso interior, personal, en el que intervienen muchos factores y, por supuesto, la fe.

—¿Qué le ha sorprendido más al escuchar los testimonios?
—La diversidad de caminos. No hay dos historias iguales. Algunos llegan a la fe a través del estudio. Otros por una experiencia estética, como la música. Otros por una vivencia casi mística. Hay conversiones que nacen de una lectura, de una conversación o incluso de una inquietud que no saben explicar. También impresiona cómo, al profundizar en las Escrituras, muchos descubren conexiones muy claras entre el Antiguo y el Nuevo Testamento. Textos que, leídos desde otra perspectiva, adquieren un significado nuevo. Pero más allá de lo intelectual, hay algo esencial: la apertura interior. Sin eso, por mucho que se investigue, no ocurre nada. Cuando hay una búsqueda sincera, las respuestas aparecen de formas muy distintas.

—¿Cree que puede haber un acercamiento mayor entre ambas religiones?
—No será fruto de una negociación, sino de un descubrimiento. Es un proceso espiritual, no político. Durante el siglo XX hubo pasos importantes, especialmente en la Iglesia, que revisó posturas pasadas y apostó por una relación más cercana y respetuosa. Hoy se entiende claramente que no se puede atribuir al pueblo judío en su conjunto la responsabilidad por la muerte de Jesús. Eso ha cambiado mucho el diálogo. Queremos contribuir modestamente a ese acercamiento desde el respeto y la comprensión.

Andrés Garrigó en los Premios Cinemanet 2025.
Andrés Garrigó en los Premios Cinemanet 2025. Foto: Goya Producciones.

—Lleva 25 años haciendo cine con una mirada espiritual. ¿Cómo ve este supuesto resurgimiento de la religiosidad en la cultura?
—Cualquier signo de apertura a lo trascendente es positivo. Vivimos en una época con mucha confusión, pero también con una búsqueda real. Ahora bien, hay que tener cuidado con las apariencias: no todo lo que parece un resurgir lo es realmente. Dicho esto, es importante que la fe tenga presencia en la vida pública, en la cultura, en el arte. El cine puede ser una herramienta muy potente para plantear preguntas, para invitar a la reflexión, sin imponer respuestas.

—¿A quién se dirige esta película?
—A todo el mundo. Aunque el tema pueda parecer específico, en realidad habla de algo universal: la búsqueda de sentido, la relación con Dios, la identidad; cuestiones que afectan a todos, creyentes o no. Estamos moviendo la película con la idea de que llegue lo más lejos posible. Sabemos que nuestro público principal está fuera de España, especialmente en América y algunos países europeos, donde este tipo de cine tiene más recorrido. Confiamos en que el boca a boca haga su trabajo. Al final, son las personas las que transmiten estas historias, como círculos que se van ampliando.