«Al cardenal hay que conocerlo de cerca» - Alfa y Omega

«Al cardenal hay que conocerlo de cerca»

Entrevista a José Francisco Serrano

Ricardo Benjumea
El cardenal Antonio María Rouco, arzobispo de Madrid, durante una conversación con don José Francisco Serrano

¿Cómo surge este libro?
Hay dos procesos detrás de la razón de este libro. El primero, lo que ocurrió en la JMJ en Madrid y el papel que tuvo el cardenal Rouco no sólo en la configuración de la Jornada, sino en su dirección efectiva. En no pocas ocasiones, analizando los núcleos internos de organización y toma de decisiones, me preguntaba qué le hace tener esa capacidad de comprender siempre las situaciones en su adecuado contexto.

El segundo, en conversaciones con personas de dentro de la Iglesia, y otras más alejadas, con una idea del cardenal Rouco muy influida por la imagen que ofrecen de él los medios de comunicación, he oído comentarios que expresan un desconocimiento profundo de su persona y su personalidad. Más allá de la existencia en la percepción de un cardenal Rouco desde dentro y un cardenal Rouco desde fuera, lo que me he encontrado y he querido explicar es la coherencia de su vida, de su vida espiritual con su actuación, de su pensamiento y reflexión con su palabra, de su pasión por Cristo y la Iglesia con su razón vital y pública…

¿Qué te ha sorprendido más durante las entrevistas con él?
Una particular providencia de Dios en su vida. Bueno, ésta es una característica del sentido de la vida de un cristiano. Pero en el cardenal Rouco se iba entretejiendo un tapiz para en el que luego se plasmara un singular servicio a la Iglesia y a la sociedad española desde dos conceptos que son clave en su vida, y en el libro. El primero, la comunión en la Iglesia, por cierto, su lema episcopal (In Ecclesiae communione). Y el segundo, su trabajo constante para un ejercicio adecuado de la libertad de la Iglesia en la sociedad que, además, justifica el título del libro. El cardenal Rouco pertenece a una generación singular de obispos de la Iglesia en España. Y muchos pequeños datos, momentos… Y esa vida espiritual del cardenal tan al modo tradicional español, con las devociones clásicas, y muy influido por los grandes santos españoles, Teresa de Jesús e Ignacio de Loyola, principalmente.

¿Qué lugar crees que ocupará en la historia de la Iglesia en España?
El cardenal Rouco es, sin lugar a dudas, una personalidad sin la que no se puede entender la historia de la Iglesia en la España contemporánea. Con este libro he pretendido ofrecer un contexto adecuado para entender su vida, su pensamiento, su actuación, explicar el sentido de las decisiones y la razón de no pocas de ellas. El libro es, en este sentido, un ejercicio de hermenéutica.

¿Cómo crees que le gustaría a él ser recordado?
Tendríamos que preguntárselo a él. Me es más fácil decir cómo tengo yo presente al cardenal Rouco. Me fijo en lo que el Concilio Vaticano II dice que debe ser un obispo: un padre y un pastor. Eso es el cardenal para sus fieles diocesanos; y eso es para mí, para mi familia: un padre y un pastor. Cuando más le he visto disfrutar es en las visitas pastorales de todos los fines de semana, con las manos manchadas del chocolate de las fiestas de los niños de catequesis… Se alegra con la alegría de sus hijos; llora con las lágrimas de sus hijos; quiere siempre el bien y la felicidad para cada uno. Tiene una facilidad extraordinaria para ponerse en el lugar del otro y sentir y padecer con él. Al cardenal Rouco hay que entenderle desde el trato cercano, y lo que he pretendido con el libro es que los lectores puedan comenzar un trato cercano con él.

¿Qué le falta al libro?
El libro tiene una asignatura pendiente: la vida de caridad del cardenal Rouco. Yo hubiera querido dejar constancia de su profunda vida de caridad y su relación con los pobres, tal como la conozco, pero me indicó que lo que sabía, y que él no me había dicho sobre ese tema, pertenecía a su fuero interno. Quizá algún día…