El decálogo de CONCAPA ante las elecciones para situar a las familias en el centro del sistema educativo
La organización reclama alejar las aulas de los vaivenes ideológicos y proteger la libertad de enseñanza garantizada por la Constitución
La Confederación Nacional Católica de Padres de Familia y Padres de Alumnos (CONCAPA), que agrupa a unos 3,5 millones de familias en España, ha presentado un decálogo educativo dirigido a los partidos políticos de cara a las próximas elecciones generales de 2026.
Bajo el lema El futuro comienza en la educación de nuestros hijos, la organización reclama alejar las aulas de los vaivenes ideológicos y proteger la libertad de enseñanza garantizada por la Constitución.
CONCAPA exige con urgencia un Pacto de Estado por la Educación de larga duración que ponga fin a las constantes e improvisadas reformas políticas. Este acuerdo social debe fundamentarse en la equidad, la calidad y una financiación estable, reconociendo siempre a los padres como los primeros y principales responsables de la educación de sus hijos.
La confederación reclama blindar los recursos destinados a la educación en los Presupuestos Generales del Estado mediante un plan plurianual. Entre las medidas prioritarias destaca la necesidad de actualizar los módulos de los conciertos educativos para que cubran el coste real y efectivo de cada plaza escolar, además de financiar la digitalización e infraestructuras sin importar si el centro es público o concertado.
El documento defiende el concepto de «Centros Sostenidos con Fondos Públicos» para garantizar que la complementariedad entre la red pública y la concertada sea una opción real para todas las familias, independientemente de su nivel de renta. CONCAPA subraya que las ayudas deben ir destinadas a los alumnos y que la planificación de plazas escolares debe adaptarse a la demanda de los padres, no al revés.
Frente al desánimo escolar, se propone recuperar el valor del merecimiento, la responsabilidad y el estudio. La organización solicita la restitución de las pruebas extraordinarias de septiembre, criterios de promoción basados en un aprendizaje real y el reforzamiento de la autoridad académica y el reconocimiento social del profesorado.
Para evitar desigualdades de carácter socioeconómico, el decálogo solicita la extensión del régimen de conciertos a la etapa de Bachillerato, permitiendo la continuidad de los alumnos en su mismo proyecto pedagógico. Asimismo, insta a universalizar la gratuidad de la educación infantil (0-3 años) y a potenciar una Formación Profesional prestigiosa donde la oferta gratuita alcance también a los centros concertados.
CONCAPA se suma a la histórica petición de implantar una Prueba de Acceso a la Universidad (PAU) totalmente común para toda España, que comparta contenidos, estructura, criterios de corrección y baremos idénticos para garantizar la igualdad de oportunidades.
La propuesta reclama que las asociaciones de padres cuenten con una participación activa y vinculante en los órganos de decisión y mesas de negociación sectoriales. En el ámbito del hogar, se exigen políticas laborales y fiscales que protejan el derecho de los menores a pasar tiempo de calidad con sus familias, facilitando el acompañamiento de los padres en el crecimiento de sus hijos.
En un firme compromiso por la inclusión real, el manifiesto defiende la continuidad de los centros de Educación Especial y la libertad de los padres para escoger esta modalidad para sus hijos. Del mismo modo, insta a blindar la dotación de recursos para la escuela rural, asegurando que el lugar de residencia no suponga una merma en la calidad del aprendizaje. Asimismo, demanda la incorporación de psicólogos educativos en los centros para atajar de manera temprana los problemas de salud mental e infantil.
Ante los retos del entorno digital, CONCAPA aboga por una limitación progresiva de las pantallas en las primeras etapas de la infancia, priorizando la lectura y la escritura manual. De forma paralela, propone regular el uso de smartphones e Inteligencia Artificial según la edad.
El último punto reivindica el derecho constitucional de los padres a elegir la formación religiosa y moral de sus hijos. CONCAPA recuerda que la educación debe ser integral y atender no solo la dimensión intelectual, sino también la emocional, ética y trascendente. En palabras de la confederación, «educar no es únicamente preparar para trabajar, sino también enseñar a vivir».