Gonzalo Fanjul: «Los migrantes deben ser incorporados a un contrato social revisado» - Alfa y Omega

Gonzalo Fanjul: «Los migrantes deben ser incorporados a un contrato social revisado»

El director de investigaciones de porCausa publica un ensayo sobre «cómo reemplazar un régimen migratorio fallido»

María Martínez López
Fanjul presentó su obra en Mérida el día 14 y lo lleva a Barcelona este jueves.
Fanjul presentó su obra en Mérida el día 14 y lo lleva a Barcelona este jueves. Foto cedida por Gonzalo Fanjul.

—Contra las fronteras se presentó en el IX Congreso de Periodismo de Migraciones que organizó porCausa la semana pasada. El título es provocativo.
—Parece una propuesta de fronteras abiertas y no es el caso. Es un alegato político y ético que habla de alternativas, donde se plantea el objetivo de llegar a un acuerdo que resulte atractivo para una parte importante de la sociedad.

—¿Por qué afirma que el actual modelo migratorio ha fracasado?
—Este régimen está concebido de manera casi patológica para detener las migraciones a toda costa. Está construido sobre la idea de la movilidad como un problema. Esto es inmoral porque se establece una suerte de histeria colectiva que deriva en un estado de excepción que justifica todo tipo de trapacerías, incluso rompiendo las propias reglas de los Estados. Y está abocado al fracaso porque es insensato a nivel económico y demográfico. Necesitamos la movilidad humana más que nunca. Prácticamente en todos los sectores es necesaria una mano de obra que no está disponible. Es un sistema que no solo provoca daño al otro, sino que se lo hace a sí mismo.

—¿Lo que propone es una enmienda a la totalidad?
—Sí y no. Lo primero es no dar un paso atrás donde ya habíamos conseguido avanzar: si tenemos una Convención Internacional de Asilo y Refugio que había funcionado, no la torpedeemos. Se está deteriorando el sistema de reglas que hemos construido con mucho esfuerzo. Hay que establecer un cortafuegos entre las políticas de gestión migratoria y las políticas de protección internacional y derechos humanos. Existe una vinculación directa entre los excesos en política migratoria y el deterioro de nuestros derechos.

—La mayor parte de la movilidad la componen los migrantes, no los refugiados. ¿Cómo abordarla?
—Es fundamental una racionalización de los mercados de trabajo. Necesitamos vías legales, seguras y ordenadas. El orden es fundamental para que el sistema funcione y trasladar que está bajo control, que es lo que preocupa a la mayoría y deriva en la elección de partidos populistas. Luego hay una parte que es instrumental a las otras dos: si este sistema roto es reemplazado por la pura importación de mano de obra barata pero no garantizamos que los beneficios se repartan de manera justa; si no hay una migración con derechos y que a la vez contribuya a fortalecer los derechos de los demás, estaremos incrementando bolsas de desigualdad, que son las que generan frustración.

Los desafíos de la vivienda, de la educación y la salud pública, lo son para el conjunto de la sociedad. Cuando el alcalde de Nueva York, Mamdani, habla de asequibilidad del nivel de vida, no distingue entre migrantes y no migrantes. Necesitamos plantear una conversación totalmente diferente. Hay que reformar el contrato social.

Foto cedida por Gonzalo Fanjul.

—Esa idea ya se planteó al Papa León XIV en el encuentro Tejer Redes. ¿Por qué es una idea recurrente?
—Hasta ahora hemos funcionado sobre unos presupuestos que reflejaban la sociedad que éramos. Pero ahora tenemos una parte de la misma que viene de fuera y que debe ser incorporada no solo al mercado de trabajo formal sino también —con los mismos derechos— a un contrato social revisado porque hay actores nuevos. Esta idea es fundamental porque rompe la otredad: el migrante no es el diferente, se vea como amenaza o como víctima. Es alguien que se incorpora a nuestra sociedad.

Como dijo el Papa, «el que está en Madrid, es de Madrid». Si estoy, pertenezco con derechos y responsabilidades. Tienes que reconocerme como interlocutor y tenemos que reconstruir juntos ese contrato que va a hacer a nuestras sociedades prósperas y seguras. Y eso no solo nos va a beneficiar a quienes vivimos aquí: la buena movilidad laboral es de los mejores mecanismos de lucha contra la pobreza.

—Una propuesta amplísima. ¿Cómo se iría implementando? 
—En el ámbito político, hablo del problema que tienen la derecha y la izquierda. Parte de la izquierda está contribuyendo a algunas de las peores políticas migratorias porque ha comprado el marco narrativo y se ha dedicado a trasladar la idea de que puede ser tan dura como la derecha. Frente a esto planteo las coaliciones improbables. Lo hemos visto con las 900 organizaciones, desde la CEE hasta el Soviet de Getafe, que han promovido la regularización en España.

—¿Alianzas para qué medidas concretas?
—Más que por grandes planes, apuesto por muchos ejemplos de cómo construir poco a poco. Un caso muy concreto es el Programa de Triple Beneficio de Alemania. Tienen necesidad de 150.000 enfermeras y han establecido un acuerdo con varios países de origen: el sistema sanitario alemán financia allí su formación según estándares alemanes para que lleguen de forma segura y ordenada. Además, por cada una se forma a otras dos para quedarse y fortalecer sus propios sistemas sanitarios. Y esto traslada la idea de que es un modelo completamente controlado por las autoridades. España tiene el visado de búsqueda de empleo o el Catálogo de Ocupaciones de Difícil Cobertura. Y el PP en el pasado ha hecho propuestas razonables. Son herramientas que están en manos de los Estados en la medida que queramos usarlas.

—La cuestión es que se quiera.
—Solo es posible si tienes un contexto narrativo que te permite avanzar sin miedo a perder las próximas elecciones. La cuestión narrativa es el pecado original del sistema. Operamos en un entorno tan tóxico que necesitamos propuestas narrativas eficaces que reduzcan el miedo y transmitan que el orden es posible por otra vía, adecuando el sistema a los incentivos que lo pondrían bajo control.

Contra las fronteras
Autor:

Gonzalo Fanjul

Editorial:

Anagrama

Año de publicación:

2026

Páginas:

128

Precio:

14,90 €

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