¿Conoces los tres milagros más grandes de la Virgen del Pilar?
La basílica de Zaragoza fue el escenario de tres de los más grandes milagros de la historia de la Iglesia
Nuestra Señora del Pilar es la patrona de la Hispanidad, además de otras muchas realidades civiles y de Iglesia en todo el mundo. La tradición y la historia atribuyen a la Virgen del Pilar tres acontecimientos extraordinarios vinculados con Zaragoza: su aparición al apóstol Santiago, la restitución completa de una pierna amputada a Miguel Juan Pellicer en 1640 y las bombas que no estallaron sobre la basílica durante la Guerra Civil.
Según la tradición cristiana, el apóstol Santiago el Mayor se encontraba predicando el Evangelio a orillas del río Ebro, en la actual Zaragoza, entonces conocida como Caesaraugusta. Desanimado por la falta de respuesta a su predicación, se retiró a orar a solas. La tradición cuenta que la Virgen María se habría aparecido al apóstol sobre una columna para consolarlo y animarlo a continuar con su misión evangelizadora. También le habría pedido que levantara un templo en aquel lugar.

Según este relato, la aparición tuvo lugar cuando María todavía vivía, por lo que se trataría de una bilocación, el único milagro de este tipo con la Virgen como protagonista antes de su Asunción. Hoy ese pilar se conserva como centro de la devoción mariana en la basílica de Nuestra Señora del Pilar, uno de los principales santuarios marianos de la cristiandad.
La pierna que volvió a crecer
Otro de los episodios más conocidos de la devoción pilarista es el llamado milagro de Calanda, ocurrido en 1640. Su protagonista fue Miguel Juan Pellicer, un joven aragonés que sufrió un accidente mientras trabajaba en Castellón en 1637. Un carro cargado de trigo le pasó por encima de la pierna derecha y, debido a la gravedad de las lesiones, los médicos del Hospital de Nuestra Señora de Gracia de Zaragoza tuvieron que amputársela.
Durante los años siguientes, Pellicer vivió de la limosna y acudía a menudo a la basílica del Pilar, donde, según el relato tradicional, se frotaba el muñón con el aceite de las lámparas. La noche del 29 de marzo de 1640, mientras dormía en casa de sus padres en Calanda (Teruel), habría recuperado repentinamente la pierna amputada.

El suceso dio lugar a una investigación judicial y eclesiástica en la que declararon distintos testigos. El proceso concluyó en 1641 con el reconocimiento del acontecimiento como un milagro de la Virgen del Pilar por las autoridades eclesiásticas de Zaragoza. El caso, conocido desde entonces como el milagro de Calanda, se ha convertido en uno de los más conocidos de la historia religiosa española por la abundante documentación reunida en torno a él.
Las bombas que no estallaron
El tercer episodio se remonta a la madrugada del 3 de agosto de 1936, pocas semanas después del inicio de la Guerra Civil española. Según el relato histórico, un avión sobrevoló Zaragoza y lanzó cuatro bombas sobre la basílica del Pilar y sus inmediaciones.
Una de las bombas cayó en el río Ebro, otra en la plaza del Pilar y las dos restantes penetraron en el templo. Sin embargo, ninguna llegó a estallar. El suceso fue interpretado por los fieles maños como una señal de la protección de la Virgen sobre su santuario.
Este particular episodio permanezca en la memoria religiosa de la diócesis de Zaragoza, y actualmente dos de las bombas desactivadas se conservan expuestas en el interior de la basílica dedicada a la Virgen del Pilar como recuerdo de su protección.