Harouna es musulmán y a la vez, colaborador del Opus Dei - Alfa y Omega

Harouna es musulmán y a la vez, colaborador del Opus Dei

Conoció la prelatura a través de una Escuela de Formación al migrar desde Togo. Sigue profesando el islam, pues «nadie me ha pedido que cambie mi religión» para seguir ayudando

Rodrigo Moreno Quicios
Harouna llegó a Valencia desde Togo. Foto: Opus Dei

«No soy cristiano pero se me apareció la Virgen», cuenta Harouna Garba, musulmán y, a la vez, cooeprador del Opus Dei, en el sitio web de la prelatura. Los colaboradores del Opus Dei no son célibes como los agregados, no viven en sus centros como los numerarios, no forman familias tan volcadas en la prelatura —de la que no son miembros oficialmente— como los numerarios, pero sí que ayudan a sus sostenimiento a través de aportaciones económicas, el trabajo y la oración.

Garba llegó a España después de un largo recorrido desde Togo, su país natal, y su vida cambió al llegar a Xabec, una escuela de Formación Profesional en Valencia promovida por la institución donde recibió una primera acogida y ha adquirido el oficio de mantenedor informático. «Nunca nadie me ha pedido que cambie mi religión para ser católico. Por eso me he quedado y coopero con ellos»

Te enseñan formación profesional y humana

Cuando conoció Xabec, Harouna Garba,  apenas tenía siete euros en el bolsillo. A su juicio, allí «empezó todo» porque «te enseñan formación profesional y formación humana». Y asegura que «son gente sencilla, dispuesta a ayudar y a decirte cómo se hacen las cosas. Eso es lo que se llama humanidad».

En la escuela también encontró respeto por su religión. Baltasar, el sacerdote de Xabec, preparaba paellas y tenía el cuidado de comprar pollo halal para que Garba pudiera compartirlas con los demás. «Son detalles de respeto», recuerda.

Sigue siendo musulmán

Su relación con el Opus Dei no ha supuesto abandonar su fe musulmana. «Intento hacer las cosas bien. Ese mensaje del Opus Dei lo he captado», afirma. Y lo resume como «trabajar, hacer las cosas bien y cuidar a los demás».

Xabec es una escuela de formación que dio una primera acogida a Harouna. Foto:Xabec

Ahora quiere que otros jóvenes africanos puedan encontrar oportunidades sin tener que abandonar sus países. Por eso le gustaría llevar el modelo de Xabec a Togo. «Yo quiero algo como esto. Porque si estudias, sales adelante. Lo importante es que la gente se forme, y que con su esfuerzo y trabajo pueda mejorar», opina

También por eso defiende proyectos de formación como los de la oenegé Harambee, también dependiente del Opus Dei. «Lo que necesita mi tierra no es comida. Es educación, proyectos como éste, para mejorar las condiciones de vida y para que la gente se forme y aprenda oficios».