Gracias a la cuarta planta del Hospital de Llíria - Alfa y Omega

Quisiera hacer llegar públicamente nuestro agradecimiento al equipo de la cuarta planta del Hospital de Llíria, y muy especialmente a su supervisora de enfermería, Fina García Florencio, y al jefe del Servicio de Medicina Interna, el doctor Cristian Gómez Torrijos.

El jueves 23 de julio nuestra abuela Teresa, de 93 años, ingresó en el hospital debido a un fallo renal agudo. Después de largas horas de incertidumbre y de recibir noticias complejas, fue trasladada a la cuarta planta.

Allí encontramos un equipo de enfermeras y auxiliares que trató a nuestra abuela con una delicadeza, un cuidado y una empatía que difícilmente podremos olvidar. En momentos así, cuando una familia se enfrenta al deterioro y al final de la vida de una persona querida, esos gestos adquieren un valor incalculable.

El hospital cuenta además con una supervisora de enfermería, Fina García Florencio, a quien queremos reconocer especialmente por su profesionalidad, su preparación y su implicación tanto en la gestión sanitaria como, sobre todo, en el trato humano hacia los pacientes y sus familias.

Fue Fina quien nos comunicó que el médico responsable de nuestra abuela sería el doctor Cristian Gómez Torrijos, un médico al que nuestra familia ya conocía, pues años atrás había atendido a nuestro padre durante la COVID-19.

Volver a encontrarnos con él en unas circunstancias tan difíciles fue, de alguna manera, un alivio.

Nos cuesta encontrar palabras para describir la magnitud de su labor. El doctor Gómez es un profesional preparado, cercano, humano y profundamente respetuoso con el paciente y con su familia. Nos explicó con claridad la grave situación que atravesaba nuestra abuela y nos acompañó durante todo el proceso con una serenidad y una sensibilidad extraordinarias.

Su formación, también desde una perspectiva bioética y humana, nos ayudó a afrontar aquellos días desde la aceptación y desde nuestra fe, poniendo la situación en manos de Dios.

Hay unas palabras suyas que permanecerán para siempre en nuestra familia: «Cuando no se puede curar, hay que aliviar». Y también: «Esto ni adelanta ni atrasa; hace que, cuando suceda, vuestra madre y abuela no sufra».

Una semana después, nuestra abuela Teresa falleció, acompañada por toda su familia y habiendo recibido el sacramento de la Unción de Enfermos.

En medio del dolor de su pérdida, nuestra familia quiere agradecer públicamente a todo el equipo de la cuarta planta del Hospital de Llíria el cariño, la atención y la dignidad con la que cuidaron de nuestra abuela hasta el último momento.

Y queremos hacer una mención especial al doctor Cristian Gómez Torrijos. Médicos como él hacen que podamos seguir confiando en nuestra sanidad pública y sentirnos orgullosos de la sanidad valenciana y española.

También creemos que experiencias como la nuestra ponen de manifiesto la importancia de que la formación bioética de los profesionales sanitarios ocupe un lugar cada vez más relevante en nuestros hospitales. Porque hay momentos en los que la medicina ya no puede curar, pero sí puede aliviar, acompañar y garantizar que una persona muera con dignidad, sin sufrimiento y rodeada de los suyos.

Nuestra abuela se fue acompañada, cuidada y en paz.

Por eso, a todo el equipo de la cuarta planta del Hospital de Llíria, a Fina García Florencio y al doctor Cristian Gómez Torrijos: gracias.

Gracias por cuidar de ella.
Gracias por cuidarnos también a nosotros.
Y gracias por recordarnos que, incluso en el momento más doloroso, la medicina puede ser profundamente humana.

Luis, Inés y Santiago Peiró Cervera