¿Necesitas descansar? Los monjes ya sabían desconectar

¿Necesitas descansar? Los monjes ya enseñaban a hacerlo hace 1.500 años 

El historiador Peter Jones muestra cómo los pensadores cristianos medievales afrontaban el agotamiento y el burnout con propuestas muy actuales

Juan Luis Vázquez Díaz-Mayordomo
El burnout es uno de los males de nuestro tiempo. Foto: Magnific.
El burnout es uno de los males de nuestro tiempo. Foto: Magnific.

La Edad Media ya identificó muchos de los síntomas que hoy se asocian al agotamiento extremo o burnout. Así lo sostiene el historiador Peter Jones en su libro Autoayuda desde la Edad Media: un viaje a la mente medievaldel que se hace eco la BBC. El autor asegura que los llamados «sacerdotes terapeutas» desarrollaron hace siglos métodos para acompañar a quienes sufrían desesperanza, confusión mental o pérdida de sentido, con intuiciones para descansar que hoy recuerdan a algunas terapias psicológicas. 

El punto de partida del libro son los escritos de san Juan Casiano, uno de los grandes pensadores cristianos de los primeros siglos. Ya en el siglo V describió síntomas como el cansancio, la desesperanza, la dificultad para concentrarse o el deseo de huir de las propias obligaciones, estados que hoy muchos identificarían con el agotamiento laboral o emocional. 

«Hay tanta sabiduría en la Edad Media», afirma Jones en declaraciones recogidas por la BBC. Para el historiador, igual que en los últimos años han proliferado los libros inspirados en el estoicismo clásico, ha llegado el momento de volver la mirada a los autores medievales para aprender a descansar de manera real.

Una experiencia personal 

La investigación nació a partir de una experiencia propia. Durante una estancia como profesor en la Universidad de Tyumen, en Siberia, Jones atravesó una profunda crisis personal. El aislamiento, el frío extremo y la distancia de su familia le llevaron a experimentar un estado de abatimiento que encontró reflejado en los textos medievales que estaba estudiando. «Se ve que pasaron exactamente por lo mismo que nosotros. Los sentimientos siempre han sido los mismos, y la gente ha sufrido las mismas crisis», explica. 

El historiador Peter Jones. Foto: Saint Louis University.
El historiador Peter Jones. Foto: Saint Louis University.

Uno de los conceptos centrales del libro es la acedia, una realidad mucho más profunda que la simple pereza. Para los autores medievales significaba «una ausencia de amor, una parálisis de la preocupación, un vacío del espíritu», una situación en la que aquello que antes proporcionaba alegría deja de despertar interés. 

Jones encontró una descripción especialmente expresiva en un manuscrito del siglo XIII conservado en el Trinity College de Dublín, donde quien sufre acedia se compara con una persona atrapada «en medio de un río caudaloso» sin fuerzas para avanzar. El historiador recuerda además que otros autores medievales describieron con gran realismo la frustración provocada por trabajos repetitivos y carentes de sentido, unas experiencias que, a su juicio, resultan plenamente reconocibles en el siglo XXI. 

Momentos de agotamiento 

Frente a esta situación, los maestros espirituales medievales no proponían eliminar el sufrimiento por completo, sino aprender a convivir con él. Jones cita un antiguo manuscrito que utiliza la imagen de los jebuseos —un pueblo que Israel nunca consiguió expulsar completamente de Jerusalén— para explicar que algunas heridas interiores pueden ser dominadas, aunque no desaparezcan del todo. 

En la misma línea, el Tratado sobre las Virtudes y los Vicios, de William Peraldus, anima a quienes atraviesan momentos de agotamiento a encontrar un propósito superior que sostenga su vida. «Necesitas el apoyo y la fuerza de alguien a quien amas o de algo que amas para salir adelante», resume Jones. «Si tienes fe en las cosas que amas, con el tiempo volverán a ti». 

Por su parte, san Bernardo de Claraval comparaba la vida con una carrera por un terreno accidentado, donde todos terminan tropezando alguna vez. Del mismo modo, «todos tendremos momentos de total desorientación», recuerda Jones. Para el historiador, reconocer que otros hombres y mujeres han atravesado sufrimientos semejantes a lo largo de la historia constituye una fuente de esperanza. «Es reconfortante sentir la compañía de quienes han vivido lo mismo», concluye.