Esta mujer llevó «el mundo sobre sus hombros» y aquí están sus escritos - Alfa y Omega

Esta mujer llevó «el mundo sobre sus hombros» y aquí están sus escritos

La UPSA custodia 28 cajas de escritos de Pilar Bellosillo, única auditora laica española en el Vaticano II. Serán útiles si se abre su causa de canonización

María Martínez López
Gonzalo y Sánchez con las cajas del fondo de Pilar Bellosillo dentro del Archivo de Acción Católica General.
Gonzalo y Sánchez con las cajas del fondo de Pilar Bellosillo dentro del Archivo de Acción Católica General. Foto: Archivo de la UPSA.

«Pilar, usted lleva el mundo sobre sus hombros», dijo en una ocasión nada menos que el Papa san Pablo VI a Pilar Bellosillo, laica española que —entre una inmensa lista de instituciones que puso en marcha o en las que se implicó— fue la única auditoria laica española del Concilio Vaticano II. Fue «una mujer de su tiempo y adelantada a su tiempo», asegura Ángeles Sánchez, coordinadora del Archivo de la Universidad Pontificia de Salamanca, que custodia la que es probablemente la mayor fuente de información sobre ella: 28 cajas de escritos suyos, a los que se suman las alusiones dentro del Archivo de Acción Católica Española (ACE), del que ese fondo forma parte.

Este material de ACE —900 metros lineares— llegó a la UPSA en 2018 tras firmar un convenio con la CEE y la Federación de Movimientos de Acción Católica. La universidad asumía la responsabilidad de custodiar, conservar, tratar y poner a disposición de los investigadores y de la sociedad este patrimonio. Mabel Gonzalo, subdirectora del Servicio de Biblioteca y Archivo de la UPSA, subraya cómo, además de tener la capacidad técnica, esto encaja con la vocación universitaria de transmisión del conocimiento y tiene al tiempo «una dimensión evangelizadora». El valor de esta documentación queda demostrado porque «desde la primera semana tuvimos a personas pidiendo consultarla», asegura Sánchez. 

Bellosillo (1913-2003), entre otras muchas tareas y compromisos, presidió la UMOFC. A la derecha: Uno de los muchos escritos en los que esta auditora del Concilio recoge sus vivencias.
Bellosillo (1913-2003), entre otras muchas tareas y compromisos, presidió la UMOFC. A la derecha: Uno de los muchos escritos en los que esta auditora del Concilio recoge sus vivencias. Fotos: Archivo de la UPSA

En concreto, el fondo de Bellosillo «permite aproximarse a su figura como fuente primaria», subraya Sánchez. «No son testimonios posteriores», sino textos manuscritos o mecanografiados, tanto vinculados a su labor como personales. En ellos se puede conocer su pensamiento y su visión de las realidades en las que dejó impronta —Centros de Promoción Femenina, Manos Unidas, el primer Consejo de Laicos del Vaticano, Justicia y Paz, el Estudio sobre la Función de la Mujer en la Sociedad y la Iglesia o el Patronato de Protección de la Mujer…—. Pero también cómo su fe estaba en el origen de todo. 

Así, en uno de ellos ella misma relata: «Descubro, siendo muy joven, que mi fe no es un privilegio para mí sola, sino una gracia que debo compartir, y que si estoy en la Iglesia, no es solo para beneficiarme de ella, sino para ponerme así a su servicio». Incluso «vio su soltería» como algo que le permitió «estar totalmente libre» para ello, añade Sánchez. Aseguraba que su vocación era «vivir mi Bautismo, que es la fuente de esta vida maravillosa». 

Digitalización con IA

El Archivo de ACE llegó a la UPSA en un estado «desigual», señala Gonzalo, con unos documentos inventariados, otros no y algunos necesitados de restauración. Ya se han limpiado, ordenado, descrito, puesto signaturas y digitalizado buena parte de los de la Junta Nacional y de los movimientos de Juventud Femenina, Jóvenes y Mujeres de AC y Mujeres Trabajadoras Cristianas. Sánchez añade que están desarrollando un programa con IA para transcribir texto, reconocer nombres, permitir búsquedas semánticas y de relaciones entre documentos.

Sus escritos ofrecen además una ventana privilegiada a su vivencia de «la entrada de las mujeres en un espacio eclesial hasta entonces reservado a varones, qué expectativas depositó» en el Concilio, «cómo entendió el protagonismo del laicado o qué papel atribuyó a las mujeres», enumera Sánchez. Y, en relación con esto último, cómo «quedaba mucho por hacer y que era fundamental visibilizar su papel», que es «importantísimo». Creía que «no había que hacer un feminismo» separado del hombre, sino que «podíamos ser complementarios».

Si finalmente se abre su causa de canonización —la archidiócesis de Madrid, Manos Unidas, Acción Católica General y la Unión Mundial de Organizaciones Femeninas Católicas (UMOFC) firmaron un convenio para constituirse en parte actora—, este archivo podrá poner a su disposición todo ello, adelanta Gonzalo. Para Sánchez, sus documentos ofrecen pinceladas de «una santidad encarnada en la responsabilidad laical», la de «una mujer atenta a los cambios del mundo, profundamente vinculada a la Iglesia y movida por un deseo explícito de evangelización». Con todo, Gonzalo matiza que «como archivo no somos nadie para sacar conclusiones».