La nueva visita de Zuppi a Ucrania revitaliza la apuesta eclesial por la paz - Alfa y Omega

La nueva visita de Zuppi a Ucrania revitaliza la apuesta eclesial por la paz

El viaje del presidente de la Conferencia Episcopal Italiana, a quien Francisco encomendó hace tres años una misión humanitaria, ha tenido un nuevo hito con su visita a un centro de prisioneros de guerra

Salvatore Cernuzio
El cardenal y el embajador de Ucrania ante la Santa Sede en Zakhid-1.
El cardenal y el embajador de Ucrania ante la Santa Sede en Zakhid-1. Foto cedida por andriy Yursah.

Una «visita histórica». El embajador Andrii Yurash resumió en estas pocas palabras la importancia de la misión emprendida por el cardenal Matteo Maria Zuppi, presidente de la Conferencia Episcopal Italiana, del 13 al 16 de julio a Ucrania, un país asolado por más de cuatro años de guerra. El cardenal regresaba al país de Europa del Este por segunda vez, tres años después de su primera misión, encomendada por el Papa Francisco en 2023, que lo llevó a Kiev, Moscú, Washington y Pekín. El Papa argentino había elegido como su emisario a una figura que no ostentaba cargo diplomático —y por lo tanto gozaba de mayor libertad— y poseía cualidades humanas características y una amplia experiencia en negociaciones, gracias a las mantenidas en Mozambique con la Comunidad de Sant’Egidio, que condujeron a los Acuerdos Generales de Paz de 1992.

«Se harán todos los esfuerzos»

Además del centro de prisioneros, el cardenal Zuppi protagonizó en Leópolis una emotiva visita desplazados atendidos por la Comunidad de Sant’Egidio. Más adelante, visitó un centro para exsoldados heridos y se reunió en Kiev con familiares de prisioneros en Rusia, con asociaciones y ONG y con personalidades como el jefe de la Presidencia, el Comisionado para los Derechos Humanos o el jefe de la inteligencia militar. A todos les dejó el mensaje de que «un solo soldado, civil o niño que pueda reunirse con su familia es un pilar fundamental para la paz». Para ello «se harán todos los esfuerzos posibles; es la voluntad de León XIV». Por estas mismas intenciones rezó el 15 de julio durante la celebración oficial del Día de la Independencia en la plaza de San Miguel, donde pidió: «Inspira en cada uno de nosotros el valor y la sabiduría para ser constructores de paz».

Pero más que un símbolo, la visita de Zuppi a Ucrania en junio de 2023 fue una llave para abrir ciertas puertas. Se estableció un «mecanismo» que ha dado frutos a lo largo de los años, como el regreso de varios niños y adolescentes deportados o trasladados forzosamente a Rusia (entre los más de 20.000 que denuncia el portal estatal Niños de la Guerra) y la liberación de prisioneros. Entre ellos, en junio de 2024, los redentoristas Ivan Levytskyi y Bohdan Heleta. El propio presidente ucraniano, Volodímir Zelensky, agradeció públicamente a la Santa Sede sus esfuerzos.

Este esfuerzo nunca ha cesado, aunque se ha mantenido discreto y alejado del foco mediático. Ahora se ha revitalizado gracias a la nueva misión de Zuppi bajo el pontificado de León XIV. El actual Pontífice mostró de inmediato gran interés por la guerra en Ucrania, llegando incluso a ofrecer la Ciudad del Vaticano como sede física para las negociaciones y logrando un diálogo que hasta ahora había sido imposible. El viaje del cardenal, que comenzó en el óblast de Leópolis, fronterizo con Polonia, y continuó en la capital, Kiev, incluyó un nuevo hito: una visita al centro de detención Zakhid-1, en Leópolis, donde se encuentran prisioneros capturados en los campos de batalla; no solo rusos, sino también bielorrusos, filipinos, congoleños, coreanos, peruanos y nigerianos. Según los responsables del campo, están representadas casi 53 nacionalidades, aunque no facilitaron cifras detalladas por motivos de seguridad.

Zuppi lee su intervención durante el Día de la Independencia, en Kiev.
Zuppi lee su intervención durante el Día de la Independencia, en Kiev. Foto: Reuters / Valentyn Ogirenko.

La visita de Zuppi al campo fue la primera parada de su viaje a Ucrania. Acompañado por el nuncio apostólico, el arzobispo Visvaldas Kulbokas, el presidente de la Conferencia Episcopal Italiana (CEI) saludó a los internos uno por uno, entregándoles una estampa de la Salus Populi Romani, «madre de todos», una imagen del Papa León XIII «que intercede por ustedes y por el fin de la guerra», y un llavero con la esperanza de que pronto «lo lleven consigo». Además de expresar su solidaridad, Zuppi entró en Zakhid-1 para inspeccionar las condiciones de vida y carcelarias de los reclusos. Según algunos observadores ucranianos, la visita también pretendía enviar un mensaje a Rusia: que, en caso de un posible regreso futuro del cardenal a Moscú (donde ya ha estado dos veces), este país debería abrir las puertas de sus prisiones y permitir la verificación de las condiciones de quienes allí se encuentran. Esta fue precisamente la petición que las familias de los presos le hicieron al cardenal Zuppi durante su encuentro en Kiev: entrar en las cárceles de Moscú, donde, según ellos, se practican la tortura y se dan condiciones inhumanas.