El Vaticano pide a la ONU apoyar a la familia contra la pobreza

La Santa Sede pide a la ONU apoyar a la familia para combatir la pobreza

El Vaticano defiende en Nueva York que fortalecer el hogar es clave para erradicar la pobreza, promover la estabilidad social y garantizar la dignidad de las personas

Juan Luis Vázquez Díaz-Mayordomo
El foro de la ONU donde intervino la delegación de la Santa Sede. Foto: Naciones Unidas.
El foro de la ONU donde intervino la delegación de la Santa Sede. Foto: Naciones Unidas.

La Santa Sede ha defendido ante las Naciones Unidas que apoyar a la familia es una condición indispensable para erradicar la pobreza y promover un desarrollo humano integral. En una intervención pronunciada el miércoles durante un foro político de alto nivel celebrado en la sede de la ONU Nueva York, la delegación del Vaticano ha definido a la familia como el «núcleo fundamental de la sociedad» y una «fuente esencial de resiliencia». 

El encuentro, organizado para evaluar los avances en los Objetivos de Desarrollo Sostenible, ha estado centrado en la situación de los países africanos, los países menos adelantados, los Estados en desarrollo sin litoral y los países de renta media. 

En su intervención, la Misión Permanente de Observación de la Santa Sede ante la ONU ha animado a los Estados y a la comunidad internacional a invertir en políticas familiares, convencida de que constituyen «una vía indispensable» para garantizar el desarrollo pleno de cada persona. 

«Una afrenta a la dignidad humana» 

La delegación vaticana ha advertido de que la pobreza continúa privando a millones de personas, especialmente mujeres y niños, del acceso a bienes esenciales como una alimentación adecuada, agua potable, atención sanitaria, educación o un trabajo digno.

Arzobispo Ettore Balestrero, Observador Permanente de la Santa Sede ante la ONU. Foto: Vatican News.
El arzobispo Ettore Balestrero, Observador Permanente de la Santa Sede ante la ONU. Foto: Vatican News.

 

Por ello, ha recordado que la pobreza no solo implica carencias materiales, sino que supone también «una grave afrenta a la dignidad intrínseca de la persona humana», que, según ha subrayado, ha sido otorgada por Dios.  

La Santa Sede también ha reclamado un mayor apoyo a los países con economías más vulnerables. A su juicio, no basta con adoptar medidas de emergencia, sino que es necesario afrontar las causas estructurales que dificultan un desarrollo sostenible. 

En este sentido, ha propuesto facilitar el acceso a financiación en condiciones favorables, impulsar sistemas comerciales más equitativos, promover la transferencia de tecnología y adoptar medidas eficaces de alivio de la deuda para los países con mayores dificultades económicas.