Santa Cristina, niña valiente - Alfa y Omega

Cristina de Bolsena, cuyo nombre significa «la fiel seguidora de Cristo», es una figura fascinante. Y no porque lleve mi nombre. Su pasión ha llegado hasta nosotros en numerosas versiones de diferentes épocas. La historia más extendida está extraída de la Leyenda áurea del dominico Jacobo de la Vorágine, del siglo XIII, que cuenta que la santa nació en el seno de una familia noble, en Tiro, y que era tan hermosa que tenía no pocos pretendientes, pero sus padres ya la habían consagrado para dar culto a los dioses con tan solo 11 años. Para ello, la encerraron en una torre junto a doce doncellas más y varias estatuas de dioses en oro y plata. Pero Cristina adoraba a un solo Dios y rechazaba al resto. De hecho, en una ocasión, lanzó el incienso que tenía para rendir culto por la ventana de la torre y, en otra ocasión, cogió las estatuas de Júpiter, Apolo y Venus, las destruyó y donó los fragmentos a los pobres junto con la ropa que la cubría. Su padre no pudo soportar tamaña afrenta y la mandó matar. Yo solía celebrar la santa persa, el 13 de marzo, pero ya no: no puedo dejar de admirar a esta niña valiente. Gracias a ella y a toda la gente maravillosa que me felicita cada 24 de julio y que me alegra la jornada.