Estos son los testimonios que León XIV ha escuchado en el CEDIA - Alfa y Omega

Estos son los testimonios que León XIV ha escuchado en el CEDIA

Niurka, Khadry y Alicia han explicado al Papa la labor social de la Iglesia en Madrid. En los recursos de Cáritas y religiosas encontraron «una familia»

Rodrigo Moreno Quicios
Niurka es cubana y llegó a Madrid embarazada de dos niños que le ha presentado al Papa. Foto: Rodrigo Moreno Quicios

Niurka tiene 33 años, es abogada y llegó a España desde Cuba. Llegó a Madrid «hace poco menos de un año sola, embarazada de mis hijos y sin saber cómo iba a salir adelante», ha narrado a León XIV la tarde de este sábado en el CEDIA 24 horas de Cáritas Madrid. Esta migrante ha confesado cómo «tenía mucho miedo, pero la Iglesia me acogió». En concreto, sucedió en el Hogar Santa Bárbara, donde «encontré una familia».

Esta mujer ha narrado cómo «gracias a las religiosas, a las personas voluntarias y a las educadoras que me han acompañado cada día, aprendí que no estaba sola». En este recurso de la archidiócesis «nacieron Ares y Atenea» y «aquí recibieron el Bautismo». Como resultado, «hoy miro a mis hijos y sé que podemos tener un futuro».

Una persona en silla de ruedas en el patio del CEDIA. Foto: Rodrigo Moreno Quicios

Niurka ha reconocido que, tras cruzar el Atlántico, «estamos lejos de nuestra familia, pero tenemos una comunidad que nos sostiene». Y ha entregado al Papa un lazo con los nombres de sus pequeños «como los que se ponen al nacer en los hospitales». Según esta cubana, este regalo «representa sus vidas, que salieron adelante en un momento muy difícil, gracias a la acogida y al cuidado recibido». Y ha dado las gracias a todos aquellos que «creyeron en mí» porque «hoy tenemos esperanza».

«Me hicieron sentir que mi vida importaba»

Otra persona que ha dado su testimonio ha sido Khadry. Él llegó a España desde Senegal en 2020 en plena pandemia de la COVID-19. Entonces «me sentía perdido» porque «había dejado todo atrás y no sabía por dónde empezar». En ese momento «me sentía solo, pero encontré personas que me acogieron sin preguntarme nada, que me miraron con respeto y me hicieron sentir que mi vida importaba».

Khadry llegó a Madrid de Senegal en plena pandemia. Foto: Rodrigo Moreno Quicios

Como resultado, «poco a poco empecé a confiar, a levantarme, a creer que podía salir adelante» y, de hecho, «hoy tengo trabajo y he podido empezar una nueva etapa». Khadry ha asegurado que «Dios ha estado guiando mis pasos» y su deseo actual es «poder volver unos días a mi país, abrazar a mi familia y compartir con ellos cómo estoy, porque para mi familia tampoco ha sido fácil». Del mismo modo, este senegalés quiere «ser ejemplo para otras personas que están pasando por lo mismo, porque sé cómo se sienten». Para simbolizarlo ha hecho entrega de una réplica de su tarjeta de residencia que «representa mucho tiempo de espera y de esfuerzo, pero también una vida que vuelve a ponerse en pie». Y ha dado gracias a quienes acogen porque «cuando una persona es acogida, descubre que nunca deja de tener un lugar en el mundo».

Los pobres son «tierra sagrada»

Por último, Alicia, una voluntaria del proyecto Esperanza de las Adoratrices contra la trata de personas, se ha acercado al Papa «en nombre de tantas personas voluntarias de la Pastoral Social de la diócesis en Madrid que vivimos nuestra misión como un servicio humilde a la Iglesia y a las personas más vulnerables».

Según sus palabras, «acompañar es para nosotros una forma concreta de anunciar el Evangelio», pues supone «estar cerca, escuchar, cuidar y reconocer la dignidad sagrada de cada persona». Y haciendo referencia a Moisés, que se descalzó ante tierra sagrada, ha regalado a León XIV unas sandalias «como signo de respeto, de servicio y de tantos caminos compartidos junto a quienes más sufren».