El hambre baja por tercer año consecutivo pero 645 millones de personas la siguen sufriendo
Las mejoras que recoge el informe anual de la FAO son frágiles y desiguales, recuerda Manos Unidas. En 2030 se tendría que haber alcanzado el «hambre cero» pero todavía habrá 500 millones de hambrientos
El hambre se ha reducido en el mundo por tercer año consecutivo. Pero son todavía 645 los millones de personas que la sufren y será extremadamente difícil erradicar este problema para 2030. Así lo refleja el informe El estado de la seguridad alimentaria y la nutrición en el mundo (SOFI2026), que ha dado a conocer la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO).
El dato resulta positivo, sobre todo después de los años previos de aumento (en buena medida como consecuencia de la pandemia de la COVID-19). Pero «645 millones de personas hambrientas en pleno siglo XXI no es ni mucho menos una noticia para lanzar las campanas al vuelo», señala Cecilia Pilar, presidenta de Manos Unidas.
Conviene recordar que los Objetivos de Desarrollo Sostenible aspiraban a alcanzar el objetivo de «hambre cero» en el año 2030. Sin embargo, de continuar la tendencia de descenso actual para entonces todavía serían unos 500 millones las personas que sufrieran esta lacra.
«Celebramos y aplaudimos el descenso paulatino de la cifra del hambre en el mundo», señala Pilar. Pero matiza que estos «esperados avances» todavía «deben consolidarse para que lleguen a todos los rincones del mundo».
África sigue concentrando casi la mitad del hambre mundial
La presidenta de Manos Unidas recuerda que, según el informe de la FAO, las mejoras siguen siendo muy frágiles y, sobre todo, muy desigualmente repartidas entre las distintas regiones del mundo. Los principales avances se han dado en Asia, América Latina y el Caribe.
La situación es distinta en África. Este continente concentra a casi la mitad de personas hambrientas del mundo (309 millones), a pesar de que ha reducido este problema por primera vez en diez años. La población africana «será la más perjudicada» por la incapacidad de alcanzar el objetivo de «hambre cero» para 2030. Y ello, «a pesar de sus inmensas riquezas naturales; o quizá por ello», asevera Pilar.
La presidenta de Manos Unidas cita el problema de la relación entre conflictos e inseguridad alimentaria, como ocurre en Sudán, Sudán del Sur, Etiopía, Somalia o Yemen, además de la Franja de Gaza. Otro factor es el climático. Así, se refiere a «Malaui o Madagascar, afectados por graves inundaciones y sequías que, cada año, dejan a millones de personas al borde de la emergencia alimentaria».
La ONGD católica aplaude, por otro lado, que el informe anual de la FAO ponga el foco en el sufrimiento de millones de niños y mujeres. Así, se señala que problemas como el retraso del crecimiento o el bajo peso al nacer, y también el sobrepeso en menores de cinco años, mejoran solo de forma marginal y a un ritmo inadecuado. Más aún, la anemia entre mujeres de 15 a 49 años empeora.
¿Cómo avanzar contra esta lacra?
«El informe SOFI señala que los avances logrados en la lucha contra el hambre deben protegerse mediante el fortalecimiento de los sistemas agroalimentarios. Y ese es uno de los principales objetivos de los proyectos de Manos Unidas», informa Cecilia Pilar.
Los proyectos agroalimentarios sostenibles de la entidad se basan en la soberanía alimentaria, la adaptación al cambio climático y la equidad de género. Y llevan a las «comunidades más vulnerables» prácticas como «la gestión eficiente del agua, la protección de semillas locales y el fortalecimiento de las capacidades de pequeños agricultores».
«En Manos Unidas seguiremos trabajando junto a nuestros socios locales para demostrar que acabar con el hambre no es una utopía, sino una responsabilidad compartida y una meta alcanzable», declara la presidenta de la ONGD de la Iglesia católica.
- 2.690 millones de personas no pueden permitirse una dieta saludable. Niños menores de 2 años y mujeres son los más afectados.
- 2.100 millones de personas sufren inseguridad alimentaria.
- Doce millones de euros destinó Manos Unidas en 2025 a 120 proyectos para garantizar una alimentación suficiente, sana y sostenible.