En la casa de todas las Iglesias en España - Alfa y Omega

Si, como afirmó Luis Argüello, presidente de la Conferencia Episcopal Española (CEE), León XIV, «visitando a algunos, nos visita a todos», esta dimensión de totalidad se manifestará de modo más evidente en la mañana del lunes 8 de junio cuando el Papa acuda al Congreso de los Diputados, sede de la soberanía nacional, y, a continuación, a la Conferencia Episcopal Española (CEE), Casa de la Iglesia de todas las Iglesias que peregrinan en España.  

Casa, sí, de la Iglesia de todas las Iglesias que peregrinan en España, como, hasta expresa y nominalmente, citando a todas las diócesis españolas, se refirió a la CEE el Papa Juan Pablo II en la tarde del domingo 31 de octubre de 1982 en la visita e inauguración de su sede en la madrileña calle Añastro. Por cierto, entonces, en 1982, el Ayuntamiento de Madrid decidió dedicar una calle a Juan Pablo II (se pensó precisamente en la calle Añastro), decisión que nunca se ha llevado a efecto y que convendría implementar.

Estrella polar del Vaticano II

Las conferencias episcopales (la nuestra cumplió 60 años el pasado 1 de marzo) nacieron en el texto y contexto del Concilio Vaticano II como instrumentos al servicio de la colegialidad episcopal y de la coordinación pastoral; al servicio, en suma, de la comunión y de la misión. Hasta podríamos decir que nacieron de pie, que nacieron con fruto ya maduro del último concilio, expresando de modo fehaciente la vocación de este de tender hacia una Iglesia más colegial (hoy diríamos más sinodal), más aglutinada y cohesionada en su pluralidad y variedad en pos de una unidad sinfónica; de una Iglesia más samaritana y más misionera.

El 7 de enero, recién concluido el Jubileo de 2025, el Papa León XIV abrió un nuevo ciclo de catequesis para las audiencias generales de los miércoles. Con estas palabras aludió al tema elegido para sus catequesis, que continúan todavía y continuarán en los próximos meses: «Empezamos un nuevo ciclo de catequesis que se dedicará al Concilio Vaticano II y a la relectura de sus documentos. De hecho, se trata del magisterio que constituye todavía hoy la estrella polar del camino de la Iglesia».

Claves de renovación eclesial

Casa de la Iglesia de todas las Iglesias que peregrinan en España; casa, pues, del Concilio Vaticano II, la visita ahora del Papa a cinco de nuestras diócesis, y, con la cita en la CEE, a todas ellas, ha de ser vivida como ocasión propicia para actualizar nuestra pertenencia eclesial con Pedro y bajo Pedro (cum Petro et sub Petro) y para renovar nuestra misión eclesial. ¿Bajo qué claves se ha de producir esta renovación de la misión eclesial, vivida, además, desde el significado de la visita papal a la CEE, a la Casa de la Iglesia de todas las Iglesias que peregrinan en España?

En primer lugar, haciendo, seguir haciendo, como pide León XIV, del Concilio Vaticano II la estrella polar para el camino de nuestra Iglesia. Ya el 31 de octubre de 1982, Juan Pablo II, en su discurso de inauguración de la sede de la CEE, llamó a aplicar «correctamente, sin desviaciones por defecto o por exceso, las enseñanzas del último concilio ecuménico. Teniendo en cuenta las indicaciones aportadas por los documentos pontificios posteriores y, en especial, de aquellos que son como el fruto de los trabajos de cada Sínodo de los Obispos».

Segundo, con palabras del santo Papa polaco en su segunda visita a la CEE, en la mañana del martes 15 de junio de 1993 —en cuya tarde, por cierto, consagró y dedicó litúrgicamente la catedral de la Almudena de Madrid—, impulsando, seguir impulsando, «decididamente una vigorosa pastoral de evangelización, desplegando la acción pastoral de la Iglesia en toda su plenitud, con unidad interna, solidez espiritual y audacia apostólica».

Y tercero, si esta visita papal del 8 de junio a la CEE ha de ser entendida como visita a todas las Iglesias que peregrinan en la Iglesia en España, la llamada a la comunión entre todas estas Iglesias particulares ha de recobrar su mayor timbre y expresión. Y si la CEE fue bautizada oficiosamente como Casa de la Iglesia, esta es más casa y más Iglesia todavía siendo «casa y escuela de comunión», casa y escuela de la misión y del servicio, casa y escuela que practica y enseña a alzar la mirada.

En el final de su discurso en su primera visita a la CEE, las palabras de Juan Pablo II resonaron con fuerza con esta frase: «Tengo confianza y espero mucho de la Iglesia en España. Confío en vosotros». A buen seguro, que algo similar nos dirá ahora León XIV.