Santos Urías: «La Cuaresma nos invita a despojarnos del ruido y la dispersión»
El delegado de Pastoral para la Zona Centro presenta su último libro. «El desierto es una imagen que nos ayuda a encontrar lo esencial», dice
En la vida espiritual, el desierto es paradigma de soledad y silencio, y ocasión de crecimiento interior. En La danza del desierto (Ediciones Khaf), el sacerdote de la diócesis de Madrid Santos Urías salta de una página a otra entre las dunas para pronunciar lo indecible, «porque el desierto nos enseña si nos dejamos mirar», escribe. También es un texto nacido para dar voz a aquellos con los que este cura de barrio y delegado de Pastoral para la Zona Centro se encuentra en ese pequeño mundo a escala que es el centro de la capital. El lunes, en plena Cuaresma, se presentó en la Fundación Botín, en un acto en el que se unieron poesía, reflexión, danza, escena, música y canto.
—Santos, ¿por qué este libro, y por qué el desierto?
—Yo soy seguidor de la escuela de los padres y madres del desierto. Llevo un tiempo leyendo sobre ellos y estuve hace poco en lugares de desierto. Quise hacer algo a mi modo, tomando algunas imágenes y algunas personas para ir escribiendo en una especie de prosa poética.
Lo más nutriente
—Lo has presentado en Cuaresma, un tiempo litúrgico muy centrado en el desierto. ¿Qué simboliza este elemento en la vida espiritual?
—Sobre todo, es una imagen que nos ayuda a encontrar lo esencial. En la Cuaresma encaja perfectamente, porque es una invitación a despojarte de todas aquellas cosas que muchas veces lo que generan es ruido, dispersión o dependencias, y a intentar buscar aquello que es lo más nutriente para nuestra vida, para nuestra fe, para nuestro camino.

—¿Qué cosas dirías que parecen imprescindibles, pero que en realidad nos sobran?
—Hay de todo, incluso cosas espirituales, porque hay mucha gente que, buscando la santidad, sin embargo viven algunos aspectos desordenados. Pero sobre todo destacaría las cuestiones digitales: en principio, como todo instrumento, tienen muchísimas cosas buenas, pero a veces pueden ser también una causa de dependencia, o incluso de adicción. Hay otras muchas cosas en esta sociedad en la que el consumismo genera muchas necesidades creadas, y que realmente no son propias del ser humano. La verdad es que no es fácil discernir, pero hay que hacerlo.
—En el libro también das voz a personas que conoces…
—Yo uso imágenes de distintas realidades que te encuentras en el desierto, y a partir de ahí las personalizo en forma de teología narrativa. Para ello escojo personas concretas, reales, y de hecho en la presentación cuatro de esas personas leyeron un fragmento de la parte que yo construyo a través de ellos. Fue muy bonito, porque al leer esas piezas se sienten inmersas todavía más también en el universo que trato de plasmar en el libro.