Miami peregrina, con el Papa, a Cuba - Alfa y Omega

Miami peregrina, con el Papa, a Cuba

La iniciativa del arzobispo de Miami, monseñor Thomas Wenski, de organizar varios aviones para unirse a la peregrinación de Benedicto XVI a Cuba —ya hay uno lleno, con 300 peregrinos, y se prevé que llenen 3 aviones con 900 peregrinos—, hace que esta visita papal pueda unir por primera vez no sólo simbólicamente, sino también físicamente, a los cubanos de la isla y del exilio. Los hermanos que viven en Estados Unidos podrán unirse a las dos Misas que el Papa presidirá en Santiago y La Habana

Jesús Colina. Roma

Como era de esperar, no han faltado críticas por parte de quienes consideran que la visita del Papa y la participación desde Florida constituye un apoyo implícito al régimen castrista. En particular, algunas voces del exilio han criticado el que no esté programado un encuentro del Papa con disidentes.

Monseñor Wenski, que aunque tiene orígenes polacos habla español y conoce muy bien la situación de Cuba, antes de tomar el avión para la isla, ha echado mano de sentido común para responder a estas críticas: «Si el Papa va a reunirse o no con los disidentes, no lo sé. Pero yo diría que no sería muy astuto de parte del Papa anunciarlo en público, porque el Gobierno sería capaz de apartarlos y llevarlos a 500 millas de distancia de donde se encuentre el Papa».

En un encuentro con la prensa de Miami, el prelado ha aclarado que el papel de la Iglesia en Cuba no es político y así debe interpretarse su relación con los disidentes: «Históricamente, la Iglesia no adoptó a todos los disidentes, porque no hubiera podido saber quiénes eran realmente disidentes y quiénes eran infiltrados». De todas maneras, como el mismo arzobispo Wenski ha recordado, no puede acusarse a la Iglesia de indiferencia ante el drama que viven muchos disidentes, pues, de hecho, representantes de los opositores han sido recibidos recientemente por representantes de la Nunciatura Apostólica en La Habana.

Transición pacífica

«Lo que la Iglesia realmente quiere, lo que todo el mundo quiere, es un aterrizaje suave en la transición, como en Polonia, no como en Rumanía», aclara el arzobispo de Miami. «Hay tanto potencial de rencores, que se necesita una reconciliación».

Respecto a la obra que, en los dos últimos años, ha desempeñado la Iglesia católica en Cuba a favor de los disidentes y presos políticos, monseñor Wenski explica: «La Iglesia ha tomado riesgos. A veces ha sido criticada por tomar riesgos y otras veces por no tomar riesgos. Pero debe ser cautelosa, porque no puede saber realmente si alguien es disidente o infiltrado».

El arzobispo hacía referencia a la ola de represión que vivió la isla en 2003, conocida como la Primavera Negra. En esa ocasión, la detención de periodistas independientes y activistas de derechos humanos fue antecedida por la revelación de decenas de agentes infiltrados en sus filas. Los testimonios de los agentes sirvieron a los fiscales para condenar los disidentes.

Monseñor Wenski señaló que había sostenido conversaciones con las autoridades norteamericanas de inmigración porque los disidentes que fueron desterrados a España habían comenzado a llegar al sur de la Florida y no estaban recibiendo el estatus de refugiados. Eso los ha puesto en un limbo legal que no les permite recibir ayuda económica, agregó.