2 de mayo de 1519 - Alfa y Omega

2 de mayo de 1519

Joaquín Martín Abad
Foto: José Alfonso

Mientras se conmemora en Madrid el 2 de mayo de 1808 por el alzamiento popular de independencia se cuentan cinco siglos cabales desde el 2 de mayo de 1519 cuando murió en el castillo de Clos-Lucé el florentino polifacético Leonardo da Vinci (a sus 67 años) y fue enterrado allí, en Amboise, por el mecenazgo que Francisco I le brindó en los tres últimos años.

Y ¿qué hay de Leonardo en Madrid? En la Biblioteca Nacional dos de sus manuscritos autógrafos, Madrid I y Madrid II, tratados de ingeniería. Y de pintura ¿nada? O mucho, según se mire. Un experto, amigo y compañero, se atreve con esta teoría, sin ofender a la grandeur chauviniste: el cuadro de la Gioconda (el más famoso del mundo pintado por Leonardo) está en el Prado y el otro, en el Louvre. ¿Por qué?

Todos están de acuerdo en que sendos cuadros se pintaron a la vez en el mismo estudio, uno por Leonardo y otro por un discípulo: son idénticas las correcciones realizadas simultáneamente en ambos (como se comprueba científicamente) mientras posaba la ¿sonriente? señora Lisa Gherardini, esposa de Francesco Giocondo.

Pero la madera de la tabla del Prado, de nogal, es mejor que la del Louvre, de álamo; y entonces ¿al maestro le tocaba la peor, y al discípulo la mejor? Y sobre todo, ¿cómo se le va a entregar al comitente (que paga y se la lleva) la obra del discípulo y no la del maestro? La del Louvre proviene de propiedad leonardina y es razonable pensar que, por el especial afecto a su discípulo (pongamos que Salai) y a su obra, se la llevara consigo hasta su muerte, pues además él posó para muchos de sus cuadros. Así pues, el auténtico Monna Lisa se entregaría a los Giocondos (que es el del Prado) y el del discípulo (que es el del Louvre), lo compró el rey Francisco a Melzi, albacea de Leonardo.

Una dificultad: lo sfumato, esa nieblina que difumina los contornos y recrea la atmósfera, lo tiene el del Louvre. Una solución: las sfumaturas se pierden con la restauración, y el del Prado la tuvo, y en el del Louvre no quieren, porque ya la perdieron en el cuadro de santa Ana.

Es una de esas curiosidades que esperamos nos aclaren en el cielo: el pintado por Leonardo da Vinci, ¿está en el Louvre o en el Prado? Porque en Madrid no lo tenemos claro y en París lo tienen clarísimo. Pero, plus jamais la guerre.

Joaquín Martín Abad