130 entidades católicas piden a Europa eliminar el petróleo para 2040

130 entidades católicas piden a Europa eliminar el petróleo para 2040

Dejar de buscar nuevos yacimientos de combustibles fósiles, eliminar las subvenciones que estos reciben y gravar a las compañías que los comercializan son algunas de sus peticiones

María Martínez López
Manifestación por el abandono de los combustibles fósiles en la COP30. Foto: ONU Cambio Climático / Zô Guimarães.
Manifestación por el abandono de los combustibles fósiles en la COP30. Foto: ONU Cambio Climático / Zô Guimarães.

130 entidades católicas europeas han pedido este miércoles a la Unión Europea que tome medidas concretas para promover y avanzar hacia el abandono de los combustibles fósiles. Lo han hecho a través del comunicado Europa, sé fiel a nuestra casa común, en el que piden, entre otras cosas, el fin de las subvenciones a los combustibles fósiles.

La iniciativa se apoya en la «participación significativa» que tuvo Europa en la primera conferencia sobre la eliminación gradual de los combustibles fósiles, que tuvo lugar en abril en Santa Marta (Colombia). Ahora, hace «un llamamiento a la acción».

Aunque, por otro lado, responde a la «profunda preocupación» por «el hecho de que la UE esté desmantelando actualmente su propia legislación y dando la espalda a su papel de líder mundial en materia climática». Así, se recuerda que la actual legislación Ómnibus retrasa los compromisos climáticos, recorta las garantías sociales y medioambientales, debilita la directiva de diligencia debida y aumenta la dependencia de los combustibles sucios.

Ante esto, los firmantes reclaman, en primer lugar, «poner fin de inmediato a toda actividad de exploración» para encontrar nuevos yacimientos de combustibles fósiles y retirar los permisos para nuevas infraestructuras en este ámbito. También a «eliminar progresivamente la extracción de carbón, petróleo y gas» de los que ya están en uso.

En este sentido, se oponen a «las tecnologías de eliminación de carbono», que no tienen «respaldo científico», y a otras falsas soluciones como «los créditos de carbono internacionales».

¿Qué plazos plantean?

Otra de las líneas de actuación que plantean es «elaborar una estrategia para poner fin a la dependencia de la UE de los combustibles fósiles». Esta debería incluir «eliminar progresivamente el carbón para 2030, el gas para 2035 y el petróleo para 2040», tanto en su producción como en su importación y consumo.

Las entidades, entre las que se encuentran Cáritas Europa, CIDSE o la Conferencia Episcopal Española, reivindican asimismo «eliminar las subvenciones a los combustibles fósiles». En su lugar, piden «introducir un impuesto permanente sobre los beneficios de las empresas de combustibles fósiles».

Los ingresos se destinarían a promover la transición energética. Esto incluiría garantizar «el derecho a la energía de los hogares y las empresas vulnerables, al tiempo que se fomenta el ahorro energético».

Prioridad en los próximos presupuestos

Esta «transición socialmente justa» debería ser una prioridad en el próximo presupuesto de la UE, el Marco Financiero Plurianual. Esto implica aumentar «considerablemente» la inversión en eficiencia energética, electrificación y energías renovables, entre otras medidas. Y se debería hacer también impulsando la diversificación económica y una protección social sólida.

En abril, la Conferencia de Santa Marta dio un impulso al movimiento para eliminar los combustibles fósiles. Foto: EFE / Ricardo Maldonado.
En abril, la Conferencia de Santa Marta dio un impulso al movimiento para eliminar los combustibles fósiles. Foto: EFE / Ricardo Maldonado.

Por último, el comunicado al que se han adherido 130 entidades católicas quiere que la UE se convierta en defensora de la eliminación gradual de los combustibles fósiles «a nivel mundial». Puede hacerlo «proporcionando financiación climática ambiciosa y accesible en forma de subvenciones, en lugar de préstamos». Otra vía adicional es cancelar las deudas de los países del Sur global para que puedan invertir esos recursos en la acción climática.

Los signatarios reconocen que «la crisis energética mundial y los conflictos están poniendo de manifiesto, una vez más, la vulnerabilidad de nuestro continente». Por ello, instan a la UE a que «se mantenga fiel a sus valores fundacionales de dignidad humana y derechos fundamentales, y a que se fije objetivos ambiciosos para salvaguardar el presente y el futuro».