«Una política del bien común», la receta del rector de Comillas para hacer frente a la crisis del COVID-19

Julio Martínez participó este martes en un nuevo encuentro virtual de la Fundación Pablo VI sobre El mundo post COVID-19. Debatió con el histórico dirigente sociales y expresidente del Senado, Juan José Laborda

Fran Otero
Foto: Fundación Pablo VI

La Fundación Pablo VI ha celebrado este martes una nueva edición de sus encuentros virtuales El mundo post COVID-19 en el que Julio Martínez, rector de la Universidad Pontificia de Comillas, y Juan José Laborda, expresidente del Senado, abordaron los desafíos que la pandemia ha introducido en la política, las instituciones, las libertades o las relaciones internacionales.

Martínez lo tiene claro. Lo que necesitamos ahora mismo es «una política del bien común», que «no cava trincheras ni busca enemigos, sino que afronta los asuntos desde el diálogo y el acuerdo». Y añadió: «Es la única política que nos puede dejar tranquilos a los ciudadanos».

En estos momentos, dijo, lo que se necesita de los políticos no es ideología, sino «respuestas solventes y eficaces»; no «discursos y soflamas para buscar enemigos», sino «seguridades».

El rector de Comillas fue duro en su análisis sobre cómo está afectando la pandemia a la democracia. En su opinión, hay cosas que ya estaban funcionando mal y que esta situación está agravando, algo que le lleva a concluir que «hay una posibilidad real de que se corrompan nuestras democracias».

Se refirió, en concreto, a los derechos y libertades que, añadió, «no son los que más van a lucir». «El coronavirus nos puede llevar a perder la privacidad y la intimidad. Por eso tenemos que poner un dique de contención, pues los derechos y libertades no se pueden poner en tela de juicio ni se puede hacer experimentos con ellos como en China», sentenció.

En el caso español, criticó la actuación del Gobierno en materia de transparencia, primero con la limitación del trabajo de los periodistas y luego al no publicar informes que justifican decisiones importantes. «Hay momentos que nos dicen que tenemos que cuidar los derechos y las libertades y esto no significa ponerse contra el Estado o contra la gestión de un momento de emergencia, sino en favor de la persona», dijo.

Por su parte, Juan José Laborda, expresidente del Senado e histórico dirigente del PSOE, recalcó en que en este contexto de crisis «falta un liderazgo mundial». Así, el mundo se debate entre cuál de los modelos vigentes es el más eficaz: el de una democracia sin libertades individuales como China o el de las democracias con libertades como las de Europa o América.

El problema, continuó Laborda, radica en la actual selección de las clases dirigentes, que «depende de lo inmediato y está condicionada por los medios de comunicación y los sistemas de elección». Y se explicó: «La técnica de las primarias ha ocasionado que la selección en los partidos vaya contra la democracia, porque se elige al líder que ha vencido a los demás. La idea del acuerdo, que es consustancial a la democracia, desaparece. Así, las élites políticas se ven obligadas a estar en una permanente batalla», añadió.

Para el expresidente del Senado es importante convencer a nuestros representantes de la necesidad del acuerdo, de que «la democracia no es elegir a una persona, sino adoptar acuerdos para que una sociedad funciones».

Julio Martínez, por su parte, reconoció que estamos en un buen momento para distinguir las formas de hacer política de unos y otros. Puso como ejemplo de buen hacer al alcalde de Madrid, José Luis Martínez-Almeida: «Se parece al ideal que tengo en mi cabeza de gobernante. Una persona que baja al terreno, que busca acuerdos, que se acerca a la gente, que está bien articulado intelectualmente… Creo que llega un momento en el que tenemos que saber vincular una política del bien común si hay gobernantes que ejercen la virtud de la política, que no es nada ñoño sino necesario. Y esto es lo que lleva a sacar lo mejor de los ciudadanos».

Laborda completó la lista con Daniel de la Rosa, alcalde de Burgos, o con los líderes de PP y PSOE en Castilla y León, que han alcanzado acuerdos para dar una mejor respuesta ante la pandemia a sus ciudadanos. «Si salen bien las cosas en Madrid o Castilla y León, ojalá pueda indicar el futuro a la política nacional».

Tensión entra la salud y la economía

Tanto Martínez como Laborda reconocieron que existe una tensión en todos los ámbitos, que también se produce entre los que piden primar la salud y los que reclaman que se tenga en cuenta también la economía en la situación actual. «Cuando la emergencia cede, y aquí ya lo ha hecho, tenemos que pensar en el conjunto de las dimensiones de lo humano, como si fuera una orquesta. Si la gente no tiene posibilidades de vivir, la situación va a ser peor que el virus. Ha llegado el momento de plantear una convivencia con el virus, de modo que podamos volver a hacer las cosas sin olvidar que nos puede golpear. No podemos estar en emergencia continua. Creo que las consecuencias socioeconómicas pueden ser terribles», afirmó Julio Martínez.

En opinión de Laborda, este supuesto antagonismo entre salud y economía solo hace alimentar la polarización. Y afirmó que no hay que elegir, sino poner de acuerdo a quienes considera que hay que primar las cuestiones sanitarias y los que piden poner el foco en el aspecto económico.

El encuentro concluyó con una pregunta de los que estuvieron al otro lado de la pantalla.

—¿Podemos salir reforzados de esta crosos?

Contesta Julio Martínez.

—Hay optimistas y pesimistas. Lo que nos está pasando da para lecturas muy potentes en ambos sentidos. Creo que sí podemos salir reforzados. Es un gran momento para proyectar de un modo nuevo con nuevas reglas y tratando de aprender de los errores pasados. Pero para eso tenemos necesidad de gente que no cree trincheras ni levante barricadas, ni polarice por polarizar, sino gente que se ponga de acuerdo. Y la verdad entre en la política. La verdad tiene que estar presente.