Una luz en el campamento de Aida

Islam Jameel creció en el campamento de Aida durante la Primera Intifada. Durante el séptimo mes de su segundo embarazo, su bebé sufrió falta de oxígeno en los órganos vitales, lo que desembocó en una forma…

Cristina Sánchez Aguilar

Islam Jameel creció en el campamento de Aida durante la Primera Intifada. Durante el séptimo mes de su segundo embarazo, su bebé sufrió falta de oxígeno en los órganos vitales, lo que desembocó en una forma grave de parálisis cerebral. Mohammad, que ahora tiene 13 años, necesita ayuda constante, incluso en actividades tan básicas como comer o caminar. Islam y su familia (Ahmed, su marido, que está en paro, y sus seis hijos, con edades entre los 14 y los 5 años) sólo reciben ayuda del programa de UNRWA, pero, como ella misma reconoce, «no puedo esperar a que otra persona siempre me ayude. Eso no es vivir. Tenemos que desarrollarnos nosotros mismos». Por eso, junto con otras 13 madres de niños con discapacidad, ha puesto en marcha el proyecto Noorluz, en árabe-, que proporciona ingresos para las familias que necesitan una ayuda extra a través de cursos de cocina tradicional palestina y la venta de libros con recetas. Con los fondos recaudados de momento, Noor ha comprado muletas y sillas de ruedas para los niños y ha provocado un profundo efecto social en la comunidad: «Antes la gente tenía miedo de llevar a su hijo discapacitado en público, era un tabú. Pero, poco a poco, la gente ha dejado de avergonzarse», concluye Islam.

Cristina Sánchez Aguilar