Una historia de ocultamiento - Alfa y Omega

Una historia de ocultamiento

El Año Santo Mariano que concluye esta sábado ha arraigado todavía más a la Almudena como patrona de Madrid, oculta y olvidada en muchos momentos de la historia

Fran Otero
«Un gran homenaje a nuestra Santísima Madre». Estas palabras del cardenal Osoro describen a la perfección uno de los últimos actos del Año Jubilar Mariano, el concierto de Plácido Domingo el pasado viernes. Foto: Archimadrid/Ignacio Arregui

El Año Santo Mariano que concluye esta sábado ha arraigado todavía más a la Almudena como patrona de Madrid, oculta y olvidada en muchos momentos de la historia

La Almudena es la patrona de Madrid por ser la Virgen más antigua de la ciudad. Sin embargo, los madrileños no siempre la han percibido así y, de hecho, en algunas épocas la Virgen de Atocha o la Paloma eran las referencias marianas de la capital. Es la propia historia de esta advocación, una historia de ocultamiento en los muros del «viejo y querido Madrid», como reza el himno de Francisco Palazón; una historia de olvido en un templo extraño hasta que se levantó la catedral de la Almudena, consagrada hace ahora 26 años por san Juan Pablo II. Coincidiendo con esta efeméride, la catedral de La Almudena acogerá este sábado a las 19 horas la Eucaristía de clausura del Año Santo Mariano, doce meses que han servido para arraigar la devoción por su patrona. Así lo afirma el deán de la catedral, Jesús Junquera, en conversación con Alfa y Omega: «Este jubileo ha ayudado a que no haya duda de que la Virgen de la Almudena está en su altar esperando a los madrileños y ha reforzado su patronazgo sobre Madrid».

Junquera recuerda que la Almudena ha sido siempre la patrona, «unas veces en plenitud y otras en ocultamiento». Uno de los momentos de mayor auge fue durante el reinado de Felipe IV, en el siglo XVII, cuando se funda la Real Esclavitud, se confirma que como patrona y recibe grandes donaciones. Con la revolución de 1868 y la renovación de la calle Mayor, la Virgen de la Almudena se quedó sin templo y volvió a estar oculta. «Su culto se queda dormido hasta que lo reaniman las obras de la catedral. Con el templo ya terminado, la virgen de tez morena vuelve a tener una casa, un lugar donde ser visitada», añade.

A partir de ese momento, la Almudena vuelve a recuperar su lugar e importancia como patrona de Madrid en una ciudad donde llegan para trabajar gentes de todos los lugares de España y de fuera de ella –cada uno con su Virgen– y donde el auge de la Paloma en el siglo XVIII, como virgen de barrio, la ha desplazado.

Ya en 2019, se puede decir que la Almudena es «patrona de nuestra villa» gracias a varios hitos en los últimos 26 años. Uno de ellos es, sin duda, este Año Jubilar Mariano, organizado a propuesta del cardenal arzobispo, Carlos Osoro, que ha acercado a la catedral madrileña a miles de personas –grupos, familias, niños, ancianos, sacerdotes, religiosas…–, todos en torno a María. También fue importante que, en el año 2000, solo se pudiese ganar el jubileo en el templo catedralicio o la popularización del himno a la Almudena, dos circunstancias en las que tuvo un gran papel el arzobispo emérito, cardenal Rouco Varela.

Concluye Jesús Junquera, con un balance: «Ha sido un año muy importante, de madurez, donde los fieles han acudido no porque hay que venir, sino porque quieren visitar a su Madre. Ha sido un año muy positivo, de fortalecimiento de la fe de la diócesis en torno a la Almudena».

Fran Otero