La Iglesia acompaña el «exilio forzoso» de los vecinos de Navalagamella - Alfa y Omega

La Iglesia acompaña el «exilio forzoso» de los vecinos de Navalagamella

El cardenal José Cobo visita a los vecinos evacuados por el incendio de Navalagamella, acogidos provisionalmente en un polideportivo de Alcobendas

Redacción
Un momento de la visita de Cobo al polideportivo de Alcobendas. Foto: Archimadrid.
Un momento de la visita de Cobo al polideportivo de Alcobendas. Foto: Archimadrid.

Este sábado el cardenal José Cobo ha visitado a los vecinos de Navalagamella, evacuados por el incendio forestal que afecta a la Sierra Oeste de Madrid y acogidos provisionalmente en un polideportivo de Alcobendas.

Durante la visita, el arzobispo de Madrid quiso acompañar a las familias que han tenido que abandonar sus hogares y escuchar de primera mano cómo vivieron las horas más angustiosas del incendio. Los evacuados agradecieron especialmente su cercanía y el tiempo dedicado a conversar con ellos.

Los afectados han agradecido especialmente el apoyo recibido durante estas últimas horas. Muchos han destacado que, en medio de la preocupación y la incertidumbre provocadas por los incendios, han encontrado ayuda en las parroquias y en las numerosas redes de colaboración que se han ido creando de manera espontánea entre ciudadanos y voluntarios.

Personal de Protección Civil ha explicado al arzobispo cómo está la situación. Foto: Archimadrid.
Personal de Protección Civil ha explicado al arzobispo cómo está la situación. Foto: Archimadrid.

El cardenal también trasladó a la alcaldesa de Alcobendas, Rocío García Alcántara, y a los responsables del operativo la disponibilidad de la archidiócesis de Madrid para colaborar en las labores de ayuda para todos los afectados. Hasta el momento, 87 personas procedentes de Navalagamella han recibido desayuno, comida y todos los servicios necesarios, mientras los más pequeños han podido disfrutar de actividades de animación para hacer más llevadera una situación tan complicada.

Desde la archidiócesis de Madrid se ha puesto a disposición de las personas afectadas a los voluntarios de las vicarías de las zonas afectadas, para colaborar en todo aquello que pudiera ser necesario.

«Están todos bien», asegura el párroco de Navalagamella, Alfonso Rodríguez, en un vídeo grabado en el polideportivo. «Han descansado, dentro de lo que se puede». El sacerdote también muestra su agradecimiento a las personas que los están atendiendo. «El equipo está dejándose todo».

Disposición de acogida

Por su parte, el vicario Pastoral de la archidiócesis de Madrid, José Luis Segovia, ha destacado la «acogida tan cariñosa a las personas desplazadas» brindada tanto por parte de la alcaldesa de Alcobendas como por los miembros del municipio y de Protección Civil. «Han tratado con exquisito cariño a estas personas», asegura a Alfa y Omega.

Incluso cuando se ha sabido que al polideportivo llegarían otras 100 personas más proveniente de la localidad de Cenicientos, la disposición de nuevo ha sido de acogida. «El comentario ha sido decir “bienvenidos”. Se notaba que no recibían un problema, sino que su expresión era de solidaridad y amistad».

En este sentido, cabe señalar que «la palabra más repetida», cuando la alcaldesa y el cardenal han pasado saludando a la gente, «ha sido “gracias”». Junto a ellos, no se puede obviar el papel del párroco de Navalagamella, Alfonso Rodríguez, «que no ha dejado de acompañar a su pueblo en este exilio forzoso y que ha llegado a celebrar la Eucaristía con ellos», una Misa que «les ha animado, les ha alimentado y les ha fortalecido».

El párroco de Navalagamella, durante la Misa en el polideportivo. Foto: Archimadrid.
El párroco de Navalagamella, durante la Misa en el polideportivo. Foto cedida por una feligresa.

Con respecto al sacerdote, ha quedado patente su «liderazgo» en la evacuación «y su papel como miembro de la Iglesia, con reconocimiento en el pueblo, que ha permitido que la gente se pudiera marchar con serenidad».

Por último, el vicario Pastoral de la archidiócesis de Madrid subraya el compromiso del cardenal Cobo. «No solo patente en el hecho de remitir la ayuda que fuera precisa, sino que además se ha comprometido con los vecinos y feligreses en que cuando pase todo, y puedan volver a casa, irá a celebrar allí la Eucaristía». La Misa será «para darle gracias a Dios por el retorno, a san Miguel y a san Isidro, a quienes se ha encomendado especialmente para que acabe esta tragedia y pueda llover y cambie incluso el curso del viento».

Como conclusión, José Luis Segovia pone en valor «el ambiente de familiaridad» y un profundo sentimiento de unidad. «Había personas de todas las edades, personas de lo más diverso». Una actitud que ha calado entre los políticos. De hecho, el vicario se queda con una frase que le ha dicho una de las concejalas: «No es la hora de los colores, sino la hora de que todos sumemos para aliviar el sufrimiento de esta gente».