Una base de datos maravillosa - Alfa y Omega

La Fundación Santa María la Real presentó la semana pasada un portal fabuloso que han desarrollado en colaboración con la Fundación TelefónicaRománico digital. Se trata de la mayor base de datos online sobre arte románico de España. Vinculado al proyecto Enciclopedia del Románico, reúne más de cien mil referencias que los investigadores de Santa María la Real han ido registrando durante más de cuarenta años. El proyecto prevé ampliarse a Portugal de modo que todo el románico de la Península Ibérica podrá estudiarse gracias a esta herramienta tecnológica.

En este blog nos gusta mucho el románico. Si toda iglesia evoca la Jerusalén celeste, el arte del románico la construye a escala a humana, la pinta de colores, la decora con frescos que nos recuerdan el Juicio y la Redención a que estamos llamados. Desde ellas, podemos abarcar toda la civilización del occidente cristiano desde el canto gregoriano hasta el Romancero. Franqueando sus arcos, podemos entonar el salmo 117: «¡Abridme las puertas de justicia y entraré dando gracias a Yahvé! Aquí está la puerta de Yahvé, los justos entrarán por ella».

El peregrino a Compostela que se disponga a preparar su camino para el año que viene –no olviden que es Jacobeo– hará bien en consultar estos fondos antes de partir. El arte enriquece la experiencia de la ruta y nos abre a la trascendencia. Ya lo advirtió Benedicto XVI en una de sus catequesis sobre el arte: «al ser las iglesias románicas el lugar de la oración monástica y del culto de los fieles, los escultores, más que preocuparse de la perfección técnica, cuidaron sobre todo la finalidad educativa. Puesto que era preciso suscitar en las almas impresiones fuertes, sentimientos que pudieran incitar a huir del vicio, del mal, y a practicar la virtud, el bien, el tema recurrente era la representación de Cristo como juez universal, rodeado por los personajes del Apocalipsis. Por lo general esta representación se encuentra en los portales de las iglesias románicas, para subrayar que Cristo es la Puerta que lleva al cielo. Los fieles, al cruzar el umbral del edificio sagrado, entran en un tiempo y en un espacio distintos de los de la vida cotidiana. En la intención de los artistas, más allá del portal de la iglesia, los creyentes en Cristo, soberano, justo y misericordioso, podían saborear anticipadamente la felicidad eterna en la celebración de la liturgia y en los actos de piedad que tenían lugar dentro del edificio sagrado».

Así que hay que dar gracias por esta herramienta que no sólo nos ayuda a admirar la maravilla del arte románico, sino que nos eleva a contemplar la Belleza que nos conduce a Dios, al que conducen todos los caminos.