La capilla sixtina de la sierra pacense - Alfa y Omega

La capilla sixtina de la sierra pacense

La ermita de la Virgen del Ara nació del agradecimiento de un rey moro. Ahora es lugar de peregrinación de devotos y turistas atraídos por los espectaculares frescos

Cristina Sánchez Aguilar
Las escenas del Génesis (la Creación, Adán y Eva, series de Isaac y Abraham, e incluso el arca de Noé) son el reclamo principal. Pero hay restos romanos y visigodos en las paredes. Foto cedida por la Dirección General de Turismo de la Junta de Extremadura

Situada en la sierra de la Jayona, en las últimas estribaciones de Sierra Morena, una ermita blanca, de sencilla apariencia exterior, acoge en su interior uno de los tesoros del patrimonio diocesano de Badajoz. Los techos de la ermita de la Virgen del Ara, perteneciente a la Orden de Santiago en el siglo XV –aunque existe una referencia anterior en el Libro de la montería, donde el rey Alfonso XI explica cómo gusta de acudir a la zona a cazar osos y ciervos, y habla de una devoción particular a la entonces llamada Virgen de Lara–, son el lienzo desde 1736 de grandes frescos que, como la capilla Sixtina de Miguel Ángel, representan el libro del Génesis. Las pinturas de la ermita extremeña se dice que pueden ser de la escuela de Zurbarán.

La Virgen del Ara salió ilesa del ataque de un rayo a finales de mayo de 1875, que sí destrozó el camarín. Los devotos la sacan cada mayo en romería para conmemorar el suceso. Foto: Hermandad de la Santísima Virgen del Ara

El origen del templo se explica por una leyenda –no hay nada escrito sobre su fundación–. La princesa Erminda, siendo una niña, recibía la visita de una muchacha joven cuando salía a jugar al monte. Tras varios encuentros, la pequeña preguntó quién era aquella figura, y ella respondió que la Virgen. Erminda, hija del rey musulmán Jayón –del que toma nombre la sierra–, pidió a la Madre que curase a su padre, ciego. María le dijo que sí, pero con la condición de que toda la familia se convirtiese al cristianismo. Así lo hicieron, y Jayón volvió a ver. Para dar las gracias a la Virgen, quiso construir una ermita en su honor.

Olivos y encinas rodean la ermita de la Virgen, en medio de la sierra Jayona, en Badajoz. Foto cedida por la Dirección General de Turismo de la Junta de Extremadura

«La leyenda también dice que lo que se construía por la mañana, se derrumbaba por la noche, porque la Virgen quería que el templo se construyera 100 metros más abajo», cuenta el párroco de la ermita, Eugenio Campanario. En ese lugar está situada ahora la edificación. Se le puso el nombre de Ara «no como referencia al altar, sino como el lugar de la encina donde el tronco se divide en varios brazos», añade el responsable. La ermita estaba por entonces rodeada de encinas, paraje natural que todavía hoy se conserva.

El rey Jayón y su hija ponen rostro a la leyenda que cuenta el origen de esta edificación. La Virgen curó al rey de la ceguera y él mandó construir la ermita como agradecimiento. Foto: JL Filpo C

La representación de la leyenda del rey Jayón y su hija se puede contemplar en el interior de la ermita, tanto en un cuadro del siglo XV como en el retablo mayor, ya barroco.

La fiesta del rayo

Situada a ocho kilómetros de Fuente del Arco, la ermita de la Virgen del Ara se puede visitar todos los días del año, de martes a domingo, de 10:00 a 15:00 horas. Gestionadas por la Hermandad de la Virgen, en este horario hay tres turnos de visitas guiadas, a las 11:00, a las 12:30 y a las 14:15 horas.

Cada último domingo de mes se celebra la Eucarístía y cada 8 de septiembre se celebra una Misa del peregrino por la noche y una fiesta de día. Además, en el mes de mayo hay una romería que conmemora que la escultura se salvó en 1875 de la furia de un rayo.