Un sacerdote belga, primer misionero asesinado en 2020 - Alfa y Omega

Un sacerdote belga, primer misionero asesinado en 2020

Tras pasar más de 50 años evangelizando en Sudáfrica, el sacerdote belga Jeff Hollanders ha sido asesinado en su casa por unos ladrones que le asaltaron cuando volvía de celebrar Misa

Redacción
Celebración de un Via Crucis, el Viernes Santo en Durda, Sudáfrica. Foto: REUTERS/Rogan Ward

Tras pasar más de 50 años evangelizando en Sudáfrica, el sacerdote belga Jeff Hollanders ha sido asesinado en su casa por unos ladrones que le asaltaron cuando volvía de celebrar Misa

Jeff Hollanders, misionero oblato de María Inmaculada de origen belga, ha aparecido sin vida en su casa de Bodibe, en Sudáfrica. Allí fue atacado por unos ladrones cuando volvía de dar Misa. Tenía 83 años y su muerte supone el primer asesinato de un misionero este 2020.

«Los autores sabían que Jeff era vulnerable los domingos por la tarde», ha asegurado Victor Phalana, obispo de la región en la que el misionero ha sido asesinado, al periódico digital sudafricano Maroela Media. Últimamente, su diócesis sufre una oleada de robos, algo que preocupaba al misionero y que contó a su obispo cuando le visitó en diciembre.

Phalana considera que «hay que estar muy corrompido para atacar a un anciano indefenso como Jeff». «Todos saben que no tenía dinero, que estaba al servicio de una comunidad pobre, usaba cada centavo que tenía para su gente y lo regalaba todo», añade. Y precisamente por esa cercanía con los vecinos, explica el obispo, «Jeff se sentía muy seguro e involucrado en la comunidad, y sentía a la gente como parte de su vida». «Nuestro país ha llegado a un punto en el que ya no hay respeto por la vida, la Iglesia o un hombre de Dios indefenso», sentencia.

Joseph Hollanders nació el 4 de marzo de 1937 en Meeuwen, Bélgica. El 8 de septiembre de 1958 hizo sus primeros votos con los Misioneros Oblatos de María Inmaculada. En 1963 fue ordenado sacerdote y el 31 de enero de 1965 se fue a Sudáfrica. El último lugar en que ha trabajado ha sido Bodibe, una ciudad de 25.000 habitantes, pobre, sin industria, con una tasa de desempleo muy elevada y en la que la droga ha arrastrado a muchos jóvenes a la delincuencia.

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