Las cinco claves del Papa para vivir unas vacaciones cristianas
El Papa León XIV ha respondido a un lector de la revista Piazza San Pietro que le preguntó cómo deben ser las vacaciones de un cristiano
¿Cómo deben ser unas vacaciones cristianas? Es la pregunta que ha respondido el Papa León XIV a Maurizio, un lector que mandó una carta al Pontífice a través de la revista Piazza San Pietro. En su contestación, el Santo Padre pide que las vacaciones sean «un espacio de pausa respecto a las ocupaciones y preocupaciones». También habla de la posibilidad de «vivir auténticas experiencias de amistad y de compartir». Con todo ello, se podrá «experimentar un anticipo de esa fraternidad y comunión que viviremos en el reino de Dios».
Asimismo, León XIV insta también a que «durante las vacaciones» se eviten «los excesos y el despilfarro, el materialismo y el consumismo». Y anima a educarse en «la sobriedad». Recuerda «que la acumulación de bienes dificulta la evangelización», y exhorta a vivir con coherencia «un estilo de vida cristiano».

Ancianos y pobres en las vacaciones cristianas
En su respuesta, además, el Pontífice invita a tener la mirada puesta en los otros: a las familias les recuerda la importancia de no dejar solos a los abuelos y a los voluntarios les pide «llevar humanidad y esperanza a quienes sufren». Tanto unos como otros, «verán los frutos de la gracia y comprobarán cuánto «amor», «alegría» y «felicidad» llenarán «sus vidas». De hecho, es «un «privilegio» sostener «a los pobres» y dar testimonio «de la pobreza evangélica. Este es un servicio que prestamos al mismo Cristo», subraya el Santo Padre.
Esta ayuda mutua «en cada comunidad» es un «valioso patrimonio de humanidad y de paz», que es además la única esperanza para dar un futuro al mundo amenazado por la guerra», un mundo que no podrá ser salvado por «el poder terrenal», sino únicamente por «el poder divino del amor de Jesús».
Quienes no pueden tener vacaciones
Por último, al reflexionar sobre este tiempo de vacaciones, el Papa a querido tener presentes a «todos aquellos que no pueden disfrutar ni siquiera de un breve período de descanso, porque están aplastados por el peso de dificultades de todo tipo»; a «los enfermos, a las personas que han perdido la confianza en la vida»; a quienes están devastados «por el dolor de la pérdida de sus seres queridos».
Asimismo, ha citado a «las víctimas de las guerras, del odio, del terrorismo y de la violencia»; así como a «los perseguidos por causa de la fe y de la justicia, los presos, quienes han perdido el trabajo o el hogar y los migrantes que no son acogidos con humanidad».