El Papa pide visitar a los mayores «que no visita nadie»

El Papa pide visitar a los mayores «que no visita nadie»

León XIV publica su mensaje para la Jornada Mundial de los Abuelos y Mayores, a los que recuerda el amor de Dios «paternal y maternal a la vez»

Juan Luis Vázquez Díaz-Mayordomo
El Papa menciona la «dolorosa sensación de ser olvidados». Foto: Magnific.
El Papa menciona la «dolorosa sensación de ser olvidados». Foto: Magnific.

«El Señor promete que no se olvidará nunca de ninguno de nosotros. Nos asegura que nuestros rostros los lleva tatuados en las palmas de sus manos y que su amor es más grande que el de una madre por su hijo». Parafraseando de este modo al profeta Isaías comienza el Papa León XIV su mensaje para la Jornada Mundial de los Abuelos y Mayores, que se celebrará el 26 de julio. 

«Son palabras que nos llenan de consuelo y de confianza», asegura el Pontífice, dando respuesta al «angustioso sentimiento» y a la «dolorosa sensación de ser olvidados», desafortunadamente común en muchas personas, «especialmente entre los mayores». 

León XIV en la conferencia internacional sobre la pastoral de las personas mayores, organizada por el Dicasterio para los Laicos en octubre. Foto: CNS.
León XIV en la conferencia internacional sobre la pastoral de las personas mayores, organizada por el Dicasterio para los Laicos en octubre. Foto: CNS.

Así, el Papa lamenta que «sobre la vida de muchos mayores parece haberse extendido un velo que difumina los rasgos de los rostros y los cubre con el olvido». Eso sucede en las casas «donde reina la soledad» y también en aquellos lugares de hospitalización «donde la singularidad de cada persona corre el riesgo de reducirse al número de su cama o a su patología». 

«Nunca dejamos de ser hijos» 

Por eso, la celebración de la Jornada Mundial de los Abuelos y de los Mayores «es una oportunidad para redescubrir que la Iglesia está llamada a ser madre de todos y que en cualquier edad es posible descubrirse siempre como hijos e hijas de Dios». Para ello, pide a los fieles «retomar la bella costumbre de visitar a los propios abuelos, los mayores de la familia, y también a aquellos que no reciben ninguna visita», y llevarles también «la cercanía y el afecto del Papa». 

«La Iglesia conoce el sufrimiento de sus hijos más mayores, sabe bien que muchas veces se les mira con prejuicios y se les considera un peso», atestigua el Santo Padre, que aprovecha para denunciar que «una economía concentrada sobre el beneficio debilita las relaciones familiares». 

León XIV también recoge en su mensaje las palabras de su predecesor el beato Juan Pablo I, cuando dijo en 1978 que Dios tiene «un amor atemporal, tiene siempre abiertos los ojos sobre nosotros, incluso cuando parece que sea de noche. Es padre; más aún, es madre». Por eso, «aunque no sea espontáneo pensar así», reconoce el Papa León, «la verdad es que ni siquiera cuando somo mayores dejamos de ser hijos e hijas, y por eso sigue siendo válida cada día la invitación a volver a los brazos de Dios, cuyo amor es paternal y maternal a la vez». 

Un tiempo oportuno

«Cada vez más frecuentemente, a diferencia de lo que ocurría en el pasado, es posible hacerse mayores sin haber tenido una experiencia real de fe», corrobora el Papa en su mensaje. Por ello, la edad avanzada «puede convertirse en el tiempo oportuno para iniciar o retomar una vida espiritual»; una etapa para llamar a Dios «con filial confianza en la oración», porque «nunca es demasiado tarde para comenzar a dirigirse a Él».