Un obispo iraquí, mediador entre musulmanes - Alfa y Omega

Un obispo iraquí, mediador entre musulmanes

En Iraq, el número de los cristianos es cada vez menor. Muchos se exilian o emigran, ante la presión de los fundamentalistas. Sin embargo, los cristianos se consideran tan iraquíes como los demás, y lejos de desentenderse de dificultades que asolan el país, quieren contribuir a la reconciliación entre todos sus compatriotas. Al norte del país, en Kirkuk, sunitas y kurdos han pedido al obispo que medie en uno de los mayores conflictos pendientes de resolución en el país

María Martínez López

En Iraq, el número de los cristianos es cada vez menor. Muchos se exilian o emigran, ante la presión de los fundamentalistas. Sin embargo, los cristianos se consideran tan iraquíes como los demás, y lejos de desentenderse de dificultades que asolan el país, quieren contribuir a la reconciliación entre todos sus compatriotas. Al norte del país, en Kirkuk, sunitas y kurdos han pedido al obispo que medie en uno de los mayores conflictos pendientes de resolución en el país

En Kirkuk, ciudad rica en petróleo al norte de Iraq, sunitas, kurdos y turcos han pedido al obispo católico, monseñor Luis Sako, que medie en sus disputas. El origen del conflicto, uno de los de mayor calado pendientes de resolución en el país, tiene que ver con el estatus de esta ciudad. En 2007, se aprobó la celebración de un referéndum para decidir sobre su posible incorporación a la región autónoma del Kurdistán, pero los planes están congelados.

Monseñor Sako se ha convertido, por su integridad personal, en un gran referente local, a pesar de que la comunidad caldea apenas constituye el 4% de la población.

«La violencia no mejorará la situación»

El obispo convocó en la catedral católica, el 26 de abril, un encuentro al que acudieron representantes de todas las comunidades, bajo el lema Construyamos puentes para la paz. Los asistentes al encuentro suscribieron un documento en el que se comprometen a convivir y resolver los conflictos a través del diálogo, y a evitar el discurso del odio.

«La violencia -subrayan- no cambiará y mejorará la situación, sino al contrario, ahogará nuestra ciudad en la injusticia, la pobreza y el subdesarrollo». En este espíritu -añaden- «hemos trabajado para abolir las barreras entre nosotros, nos hemos mirado como personas libres, hemos buscado la paz y no la rivalidad y el desacuerdo. De verdad queremos ser constructores de paz». Un comité plural seguirá el desarrollo de estos compromisos, que los imanes de la ciudad valoraron positivamente al día siguiente, en sus sermones de los viernes.

Una tarea a favor de todos

En Iraq, el número de los cristianos se reduce de manera preocupante. Según monseñor Sako, desde el comienzo de la invasión estadounidense, mil cristianos han perdido la vida de forma violenta, y la población inicial, de 800.000 personas en el país, ahora no supera el medio millón. A pesar de ello, la Iglesia es consciente de que «los cristianos tenemos una tarea para la paz y la reconciliación, tarea que vale para todos los hombres, no sólo para los cristianos», ha dicho monseñor Sako.

En declaraciones a la agencia católica austriaca Kathpress, monseñor Luis Sako se mostró contrario a que Iraq se divida en un territorio kurdo, otro suní y otro chií. En vez de esto, defendió el crecimiento de una sociedad civil secular en el que la clasificación de las personas según su religión o su etnia sea superada por una conciencia común de ciudadanía iraquí.

La clave para ello -añadió- está en la educación. Por eso, la diócesis de Kirkuk ha puesto también en marcha la creación de una escuela para niños cristianos y musulmanes. La primera fase, la guardería, ya está en marcha y pretende ejercitar a 80 niños «en el diálogo, el respeto y la reconciliación» desde pequeños.

María Martínez López