Tras tres días de tensiones, Burkina Faso ha vuelto a la normalidad - Alfa y Omega

Tras tres días de tensiones, Burkina Faso ha vuelto a la normalidad

La calma «ha sido posible gracias a la mediación de los líderes religiosos del país: la religión tradicional, los musulmanes, los protestantes, los católicos y los jefes tradicionales», asegura un padre blanco desde el país

Redacción
Una motocicleta pasa por la embajada francesa dañada en Uagadugú, el 3 de octubre de 2022.Foto: AP / Olympia de Maismont.

El misionero de los Padres Blancos Manuel Julián Gallego Gómez, ha escrito a OMP desde Burkina Faso para tranquilizar a familiares y amigos, tras el golpe de Estado que ha sacudido al país africano la pasada semana. «Después de tres días de tensiones políticas, militares y sociales, Burkina Faso ha vuelto a la normalidad y la gente va a sus preocupaciones», explica el misionero. «Esto ha sido posible gracias a la mediación de los líderes religiosos del país: la religión tradicional, los musulmanes, los protestantes, los católicos y los jefes tradicionales», asegura Gallego.

La situación en Uagadugú, la capital del país, en estos momentos es de calma, tras las tensiones que se han vivido desde el pasado 30 de septiembre, día en el que los militares derribaron a la Junta Militar que se había impuesto en el país tras el anterior golpe de Estado, en enero de este año.

El teniente coronel Paul Henri Sandaogo Damiba, el jefe de la Junta Militar, aceptó dejar el país pacíficamente y ahora se encuentra en Togo. Aún así, noticias falsas propagadas por los medios que señalaban que Francia estaría protegiendo a Sandaogo, han provocado la cólera de la población, que ha asaltado la embajada y otros edificios franceses.

La nueva Junta Militar que se ha presentado tiene como dirigente al capitán Ibrahim Traoré. El motivo del anterior golpe de Estado, que derribó al presidente —elegido democráticamente— Roch Marc Christian Kaboré, tuvo como pretexto que el Gobierno no estaba siendo capaz de luchar con eficacia contra la violencia yihadista, que ha asesinado a miles de personas y obligado a otros dos millones a abandonar sus hogares en el país africano.

Precisamente la acusación de impotencia frente a los ataques yihadistas ha sido también el motivo del nuevo golpe de Estado. La situación, según alegan los nuevos golpistas, ha incluso empeorado, y en algunas ciudades y aldeas del norte del país es tal la situación de asedio que los habitantes reciben comida y productos básicos solo gracias a los convoyes del Gobierno y lanzamientos desde aviones. Hace unos días un grupo armado asesinó a once soldados en un ataque a un convoy de 150 vehículos que transportaba comida a la ciudad de Djibo.