«Todos debemos trabajar por las vocaciones» - Alfa y Omega

«Todos debemos trabajar por las vocaciones»

Donde hay oración, crecen las vocaciones. De ello dan fe todas las diócesis que tienen Adoración Perpetua, y que han podido comprobar cómo aumentaba el número de personas que le dicen Sí al Señor…

José Calderero de Aldecoa
Don José San José, nuevo Rector del Colegio Español San José, de Roma, en un acto de la Universidad Pontificia de Salamanca

Donde hay oración, crecen las vocaciones. De ello dan fe todas las diócesis que tienen Adoración Perpetua, y que han podido comprobar cómo aumentaba el número de personas que le dicen al Señor. También se constata esta realidad desde la Hermandad de Sacerdotes Operarios Diocesanos del Sagrado Corazón de Jesús, institución «que nació precisamente para el fomento, el cuidado, el sostenimiento, el acompañamiento de todas las vocaciones», explica don José San José Prisco, sacerdote Operario de Valladolid. Para los sacerdotes de la Hermandad, la Jornada Mundial de Oración por las Vocaciones y la Jornada de Vocaciones Nativas, que este año se celebran de forma conjunta el próximo domingo 26 de abril, «u otras Jornadas como el Día del Seminario, son importantísimas porque son el reflejo de la vocación a la que dedicamos nuestra vida».

San José acaba de ser nombrado Rector del Pontificio Colegio Español San José, de Roma, dedicado a la formación de sacerdotes enviados por todas las diócesis españolas. «El primer promotor de todas las vocaciones ha de ser el sacerdote», afirma. El obispo es el primer responsable, y los sacerdotes cooperan con él en el ministerio pastoral de la diócesis; por lo tanto, son también promotores de todas las vocaciones». Y para ello la formación es necesaria. «Si alguien tiene que estar preparado para afrontar las dificultades del día a día, de los cambios sociales y culturales, han de ser los sacerdotes. Debemos estar formados permanentemente, para que no nos sorprendan en renuncio tantas situaciones que se nos presentan. Es más, hay que aprovecharlas para dar testimonio de la verdad del Evangelio de una forma comprensible para los hombres de nuestro tiempo», explica el todavía Decano de la Facultad de Derecho Canónico de la Universidad Pontificia de Salamanca.

Tarea de todos

La vocación es un don y, «o el trabajo de los promotores vocacionales está sostenido por la oración, y una oración constante al Dueño de la mies, para que mande trabajadores, o no hay nada que hacer», asegura don José San José.

Pero las vocaciones no son competencia exclusiva de los promotores vocacionales. O mejor dicho, todos debemos rezar y trabajar por las vocaciones. Rezar está al alcance de todos, pero, ¿cómo puede trabajar un laico por las vocaciones?

«El mejor trabajo que puede hacer el cristiano es promover una vida según el Evangelio, desde la misericordia de Dios, que haga interrogarse a los que le rodean sobre ese Dios que es la causa por la que actúa de ese modo», responde. Y el que «se interroga sobre la existencia de Dios y sobre la importancia que tiene en la vida de cada uno, al final termina por interrogarse sobre la importancia que tiene Dios en su propia existencia y por la llamada que a él mismo le hace a cooperar».

A contracorriente

La oración y el trabajo no sólo deben ir encaminados a pedirle al Señor «que suscite nuevas vocaciones, sino también a que se sostengan las que ya hay», pide el futuro Rector del Colegio Español. «Estamos en unos tiempos marcadamente laicistas, donde el hecho religioso y la presencia de Dios está siendo apartados de forma muy evidente de la vida de la gente». En estas circunstancias, «la labor de las personas que están implicadas en la evangelización se vuelve más difícil. Hay que luchar contracorriente. No estamos ya en aquellas épocas en donde la mayoría de la gente se confesaba creyente y veía con buenos ojos lo religioso. Ahora, hay que trabajar «más duro; y sin este apoyo de la oración, es imposible. Por eso, que el pueblo de Dios tenga una Jornada en la que toma conciencia de esta necesidad es absolutamente fundamental», concluye.

José Calderero @jcalderero