La canonización de Juan XXIII y de Juan Pablo II se convirtió en el trending topic más importante en las redes sociales y en Internet, este domingo. No hubo una noticia tan citada ni publicada. Lo ha demostrado el nuevo servicio de información que lanzó Facebook, pocos días antes, con el nombre FB Newswire. Se trata de una nueva fuente de información que verifica y permite la publicación de las noticias que generan los usuarios.

Las imágenes, y las crónicas, que en ese domingo procedían de la Plaza de San Pedro, se convirtieron en la noticia del día para esta nueva plataforma. En Twitter, el hashtag #dospapassantos (traducido en inglés e italiano) se convirtió en uno de los más seguidos de este fin de semana.

La prensa tradicional también ha sido interpelada por el evento. Desde las páginas del diario de mayor difusión en Roma, Il Messaggero, el 28 de abril, Franca Giansoldati explicaba, al describir la muchedumbre de peregrinos: «Éstas son las divisiones temidas por Stalin, cuando el dictador soviético se rompía la cabeza para comprender en qué consistía el poder de la Iglesia católica, preguntando una y mil veces: ¿Cuántas divisiones tiene el Papa? Desde lo alto de la Columnata de Bernini podías medir su grandeza y su orden».

La periodista añadía que la canonización no fue más que una celebración religiosa: «Un largo aplauso a la proclamación solemne de los santos», pero, como ella subraya, «no hubo ovaciones, ni gritos. No se cayó en la seducción de los grandes números, y mucho menos en el triunfalismo».

Otro de los grandes periódicos de Italia, La Stampa, presentó a Angelo Roncalli y a Karol Wojytla como «testigos de la Historia». El conocido vaticanista Andrea Tornielli va más lejos y los presenta como «testigos del Evangelio». Uno de los analistas políticos y sociales más seguidos en Italia, Gianni Riotta, se pregunta: «¿Qué otras instituciones en el mundo son capaces de meter tanta Historia en un solo día?».

La universalidad de la Iglesia

La canonización de los dos Papas es definida como «una señal teológica y política al mismo tiempo», por el alemán Die Zeit. Jim Yardley, desde el New York Times, resume la ceremonia en dos conceptos claves: «esperanza y reconciliación»; mientras que Liam Moloney, desde las columnas del Wall Street Journal, subraya la modernidad de los dos nuevos santos que han cambiado las historia del mundo de su época.

«En ocasiones como ésta -escribe Melaine McDonagh, en The Spectator– que percibes verdaderamente el sentido de la universalidad de la Iglesia católica». El servicio informativo de la CNN sobre el evento se detuvo en particular en el aplauso que dedicaron los peregrinos a Benedicto XVI antes de que comenzara la celebración, cuando apareció en el atrio de la basílica.

En Francia, La Croix subrayó la gran sencillez de la celebración, que hizo eco a esa disponibilidad para dejarse guiar por el Espíritu Santo típica de Juan XXIII, mientras que Le Figaro comentó el significado que tiene para la Iglesia la canonización conjunta, la celebración de la fiesta de los dos santos en el mismo mes, octubre, e insistió en el significativo gesto de cientos de miles de personas que pasaron la noche sin dormir para poder participar de lejos en esta celebración.

Los periódicos de Polonia, como era de esperar, desplegaron números enteros para cubrir no sólo la canonización, sino también los eventos preparatorios que tuvieron lugar en el viaje hacia Roma y en la misma Ciudad Eterna.

Continuidad de la enseñanza

El diario Rzeczpospolita subrayaba el carácter único de la canonización de dos Papas y, en particular, la participación de Benedicto XVI, mostrando «la continuidad de la enseñanza» de los cuatro Papas que protagonizaron esta jornada. Otro de los artículos de este periódico subrayaba la historia de amor que se había creado entre Juan Pablo II y la Divina Misericordia, la fiesta que él creó como Papa, y en la que tuvo lugar la canonización.

El corresponsal del diario Gazeta Wyborcza destaca la sobriedad del Papa Francisco, demostrada en una homilía breve, clara y directa, y aplaude que la primera iglesia del mundo dedicada a san Juan Pablo II sea una parroquia de una favela en las afueras de Salvador de Bahía.

J. C. Roma