La primera mujer negra que entró en clausura en España

Sor Teresa Chikaba, la primera mujer negra que entró en un convento de clausura en España

Hija de un rey africano, sor Teresa Chikaba fue esclavizada por un navío español que la entregó como regalo al rey Carlos II después de bautizarla.

José Calderero de Aldecoa
Amparo Sanz (segunda por la derecha) en una presentación de su libro. Foto cedida.

La historia de sor Teresa Chikaba es la historia de cómo una princesa africana esclavizada se convirtió en la primera mujer negra en entrar en un convento de clausura en España. «También fue la primera mujer afrohispánica en escribir y hablar castellano», explica Amparo Sanz, autora de Chikaba. El sol de Teresa. La obra se presentará este martes 24 de febrero a las 19:00 horas en el aula magna del convento de San Esteban (Salamanca).

Todo empezó en Ghana, donde nació hija de un rey, «que realmente era un jefe de tribu», aclara Sanz. «A los nueve años fue capturada por un navío español», que, al desembarcar en Sevilla, «la entregó como regalo al rey Carlos II». El monarca, «que por aquel entonces era menor de edad, la entregó a su vez al cuidado de los marqueses de Mancera».

Comenzó así para la pequeña princesa una vida que la llevaría hasta la clausura. Su despertar a la fe católica se dio en el mismo barco que la esclavizó, donde recibió el bautismo colectivo. «Le pusieron el nombre de Teresa». No obstante, su biógrafo —el padre Juan Carlos Paniagua— cuenta que años antes, «cuando estaba todavía en África, durante un paseo, tuvo un encuentro con una mujer blanca con un niño blanco entre sus manos», pero que entonces ella no la identificaba como la Virgen.

El libro de sor Teresa Chikaba. Foto cedidad por Amparo Sanz.

Primera mujer negra que entró en un convento

En España, Teresa contó con el afecto de los marqueses, no así del resto del servicio. El buen trato que le dispensaban los señores de la casa, «generaba muchas envidias entre sus compañeros», que la emprendían a golpes contra ella. A pesar de ello, la joven «sufría en silencio toda aquella discriminación y violencia para no perjudicar a los agresores». Un actitud que para Amparo Sanz es «ejemplo de su virtud heroica». Ella «se desahogaba en la oración ante ese niño blanco con el que se encontró en África», por eso «se le suele representar frente a la custodia».

Chikaba estuvo al cuidado de los marqueses hasta los 27 años. A esa edad «consiguió entrar en el desaparecido convento dominico de la Penitencia (Salamanca)», convirtiéndose en la primera mujer negra en entrar en clausura en España. Previamente, rechazó una oferta para volver a África, en calidad de reina. «Ella solo quería desposarse con Cristo», asegura la autora.

Foto cedida por Amparo Sanz.

Rechazada en todos los conventos

Su profesión como religiosa, sin embargo, no fue fácil. «Fue rechazada en todos los conventos de varias ciudades españolas por el hecho de ser negra, hasta que finalmente es aceptada en Salamanca». Ingresó como monja terciaria, con votos sencillos.

La dominica falleció el 6 de diciembre de 1748 y actualmente tiene abierta su causa de canonización. «Es un proceso por vía histórica», explica Amparo Sanz. «La causa está ahora mismo en Roma, se está redactando la positio, que ya está prácticamente acabada».

¿Qué mensaje lanza la figura de sor Teresa Chikaba al mundo contemporáneo?
—En un mundo donde hay tantos refugiados, tantos inmigrantes, tanta gente sufriendo ante traslados forzosos, su figura nos habla de la importancia de la dignidad humana. Ella, que sufrió la discriminación en carne propia por su color de piel, también nos recuerda que todos hemos sido creados a imagen y semejanza de Dios. Todos somos iguales ante Él, independientemente del color de la piel o el lugar de procedencia. Por último, es ejemplo de virtudes como la paciencia, la obediencia o la caridad con los necesitados.