Shin y Yuri - Alfa y Omega

Quiero compartiros algo que me sorprendió desde que llegué a Japón como misionera. Y es la fuerza de conversión que tienen los funerales en la Iglesia.

En Japón lo más común es el funeral budista. Es un rito donde un bonzo hace unas oraciones cantadas en un lenguaje antiguo que nadie entiende, y se despide al difunto con un gesto que consiste en que cada asistente toma un poco de incienso en polvo y lo ofrece cerca del altar.

Os cuento el caso de un matrimonio de mi parroquia: se llaman Shin y Yuri. Murió un amigo del marido, Shin, y ese señor era católico. Por lo tanto, el funeral era en la Iglesia católica. Este matrimonio era la primera vez que entraba en una iglesia, y durante la celebración Shin captó algo especial, experimentó esperanza. Nos contaba que, cuando se acercaba a recibir la bendición del padre (en Japón las personas que no están bautizadas y asisten a Misa, en el momento de la comunión se acercan al sacerdote y en lugar de recibir la Eucaristía, inclinan la cabeza para recibir la bendición), experimentó una alegría tan profunda que no pudo contener las lágrimas.

Esta experiencia le hizo desear recibir el Bautismo. Se prepararon los dos y ahora son católicos de mi parroquia. Nos contaba que fue como sentirse envuelto por un amor muy verdadero y cálido, que no te juzga por las apariencias sino que te acoge tal como eres; se sintió en casa.

Este no es un caso aislado; he escuchado en muchas ocasiones que gracias a un funeral en la Iglesia las personas se abren a la fe, al Dios de la vida que no acaba. ¡Es impresionante!

Otro caso fue el de una niña que iba a un jardín de infancia católico y murió. La familia no era católica, pero las religiosas del jardín de infancia hicieron una oración junto a los niños de su clase, con cantos y oraciones cada día, y a raíz de esto la madre y toda la familia se quisieron bautizar.

Cuando les preguntas qué es lo que encontraron en el funeral, dicen que no les habla de muerte sino de esperanza, y les llaman mucho la atención los cantos y el mensaje de vida que se da. Además, todos coinciden en que es un lenguaje comprensible y que les llega al corazón.  

Solo Dios sabe tocar cada corazón en el momento oportuno, que a veces es el que menos nos esperamos. Que pueda seguir contando con nosotros para acercarse a muchos. Un abrazo desde Japón.