Sangrienta campaña electoral en Pakistán: 170 muertos y una amenaza para las minorías - Alfa y Omega

Sangrienta campaña electoral en Pakistán: 170 muertos y una amenaza para las minorías

Redacción

La oleada de atentados contra partidos minoritarios en el oeste del país ha acabado con la vida de «líderes sinceramente progresistas que se preocupaban por las minorías religiosas», ha denunciado un representante metodista

El número de muertos en el atentado suicida contra un mitin electoral en el suroeste de Pakistán el pasado viernes ha aumentado a 149, mientras que la cifra de heridos se sitúa en 186, según han informado fuentes oficiales.

Esto hace del ataque, reivindicado por el Estado Islámico, uno de los peores en la historia reciente del país. De hecho, con las últimas muertes de heridos ya ha alcanzado el balance del atentado de diciembre de 2014 contra un colegio militar en Peshawar.

El atentado tuvo lugar en Mastung, en la provincia de Baluchistán, al oeste del país y cerca de la frontera con Afganistán. Un terrorista suicida hizo explotar las bombas que portaba durante un mitin del político Siraj Raisani, de la formación regional Partido Awami de Baluchistán (BAP) en un mercado. Raisani falleció en un centro hospitalario a consecuencia de las graves heridas sufridas.

Es el último atentado, y el más grave, de la sangrienta campaña electoral de las elecciones generales del 25 de julio. Durante la misma semana, tres atentados más golpearon otras ciudades próximas a la frontera con Afganistán.

«Debilidad de las instituciones»

El día 20, un candidato y otra veintena de personas murieron y 60 resultaron heridas en un ataque suicida contra un acto electoral del Partido Nacional Awami (ANP) en Peshawar (Khyber Pakhtunkhwa). En ese caso, la explosión fue reivindicada por los talibanes. Dos días después, en la misma ciudad, el portavoz de un candidato independiente murió tiroteado.

El mismo viernes 13, un atentado con bomba golpeó un acto político en la ciudad de Bannu (también en Khyber Pakhtunkhwa), causando cuatro muertos y 19 heridos. El objetivo del ataque era el candidato del partido suní Jamiat Ulema-e-Islam (JUI-F).

A raíz de los atentados, el presidente del Comité Electoral, Sardar Mohammad Raza Khan, ha lamentado la «debilidad de las instituciones», que parecen incapaces de evitar que los terroristas se ceben con partidos minoritarios –ninguno supera el 8 % en las encuestas–. De hecho, en la circunscripción afectada por el atentado del día 10, las elecciones se han pospuesto sine die.

La violencia se suma a otras trabas

La oleada de violencia preocupa especialmente a algunos representantes de las minorías. El pastor de la catedral metodista de Saint Joseph en Peshawar, John Joseph, ha lamentado en declaraciones a AsiaNews que «las autoridades están más centradas en las elecciones y se ha abandonado la seguridad».

«Hemos perdido –ha lamentado– a líderes sinceramente progresistas que se preocupaban por las minorías religiosas. Los partidos radicales, por el contrario, tienen vía libre. La verdadera prueba para las minorías vendrá después de las elecciones».

También la organización de derechos humanos Ciudadanos por el Derecho al Voto Libre y Justo y la Libertad de Expresión ha denunciado que «los atentados parecen complementar los esfuerzos oficiales para hacer imposible que los partidos democráticos compitan con los partidos extremistas religiosos».

No es la primera vez que una campaña electoral se tiñe de sangre en Pakistán. Ya antes de las elecciones de 2013 el ANP sufrió varios atentados terroristas. Se ha dado además la triste coincidencia de que Harron Bilour, el candidato asesinado el día 10, era hijo Bashir Ahmad Bilour, un político del mismo partido asesinado en diciembre de 2012 tras una reunión con su equipo.

Amigos de Irak / Alfa y Omega